Voz del Papa

“Alegraos y regocijaos” (y 19)

José Martínez Colín

1)    Para saber

 

La Real Academia Española ya acepta el término “zapeo” que consiste en el cambio reiterado de canal de televisión por medio del mando a distancia. Esta palabra proviene del término inglés “zapping” que significa un cambio rápido de dirección.

El Papa Francisco, en los últimos puntos de su Exhortación, nos invita a adquirir el hábito del discernimiento, hoy en día muy necesario, pues la vida actual nos ofrece enormes posibilidades de acción. Estamos expuestos a un “zapping” constante, dice. No solo en la televisión, sino en internet, celular, o las opiniones de la misma sociedad. El peligro viene porque nos presentan las distintas opciones como si todas fueran válidas y buenas. Pero en realidad no es así. Se precisa saber distinguir y discernir. Se requiere de sabiduría para no convertirnos en marionetas y ser manipulados por intereses muchas veces deshonestos.

 

2)    Para pensar

 

El Papa Juan Pablo I escribió en su libro “Ilustrísimos señores” sobre un personaje del siglo XVI llamado Aldo Manuzio. Este hombre había fundado en Venecia una imprenta que se hizo muy famosa por la elegancia de sus caracteres tipográficos inventados por él. Cuidaba muy bien cada impresión, sin errores, pues, si los hubiera, tendría que volver a imprimir. Por ello, puso en un lugar muy visible el escudo de su imprenta que consistía en un delfín y un ancla, y el lema: “De prisa, pero lentamente” (“Festina lente”). El ancla es para detenerse y el delfín por su rapidez. Así, aunque parezca contradictorio, para ir más rápido y terminar pronto, hay que ir pausado, detenerse el tiempo necesario, y asegurarse de que está bien, aunque ello comporte tardarse, pues así se evita repetir.

Se dice que el Papa Pío XI era muy prudente, y solía repetir una frase cuando acudían a consultarle algo: “Dejadme primero pensar”. Estudiaba el asunto, consultaba, reflexionaba y luego resolvía los problemas. Pensemos si somos prudentes al tratar los asuntos.

 

3)    Para vivir

 

Para adquirir el discernimiento, el Papa Francisco nos sugiere, primero, pedirlo, pues es un don: Si lo pedimos confiadamente al Espíritu Santo, y al mismo tiempo nos esforzamos por desarrollarlo con la oración, la reflexión, la lectura, el buen consejo, obediencia a la Iglesia, seguramente podremos crecer en esta capacidad espiritual (cfr. n. 166).

Ante lo que se nos ofrece, sea grande o pequeño, hay que discernir si viene de Dios o es una novedad engañosa del mundo o del diablo. San Pablo nos exhorta: «Examinadlo todo; quedaos con lo bueno» (1 Ts 5,21). El Papa Francisco nos pide que cada día, en diálogo con Dios que nos ama, hagamos un sincero «examen de conciencia» y así dar dirección a nuestra vida.

No se trata de discernir qué provecho podemos sacar, sino para conocer cómo cumplir mejor nuestra misión, y eso implica ser paciente a los tiempos de Dios y estar dispuestos a renuncias hasta darlo todo.

Con este artículo terminamos de reflexionar sobre la Exhortación Apostólica en la que el Papa desea se promueva el deseo de la santidad y nos invita a pedir al Espíritu Santo anhelar ser santos para dar la mayor gloria a Dios, sabiéndonos acompañados por la protección de Santa María.

 

José Martínez Colín es sacerdote, Ingeniero (UNAM) y Doctor en Filosofía (Universidad de Navarra)

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