MAÑANA
ESTARÁ PARA VOS
Mañana, en tu día, ella no
estará.
No te despertará para darte
un beso y desearte feliz día.
No te estará observando
mientras abres tu regalo.
No te esperará con una
sonrisa y un beso para recibir tu agradecimiento.
Será un día distinto puesto
que ella no estará junto a vos.
Te despertarás solo y
buscarás su rostro y no lo habrás de encontrar.
Te despertarás solo y
esperarás su beso que, físicamente, no habrá de llegar.
Son encontrados
sentimientos los que vives.
La buscas y no la ves.
No la ves pero sabes está
junto a ti.
En días como el de mañana
revoloteaba junto a vos para despertar tus mejores sonrisas.
El obsequio se volvía
pequeño junto al brillo de su sonrisa y sus mil caricias.
Sabías era eso lo que hacía
feliz tu día.
Era eso lo que te hacía
sentir como el niño más importante del mundo.
Te colmaba de besos y su
sonrisa se volvía más brillante que siempre.
Te decía cosas hermosas y
tú te sabías inmensamente querido por ella.
Mañana o te faltará el
obsequio. Te faltará su presencia.
Su piel blanca no se
inclinará sobre ti para abrazarte, besarte y mimarte.
Su perfume no quedará en tu
piel por largo rato.
Sus ojos brillantes no
estarán muy abiertos para mirarte una y más veces mientras tú observas como se
llenan de más y más brillo.
No olvides lo que tantas
veces te ha dicho: “Quiero seas muy feliz”
Sí, tienes todo el derecho
a extrañar su presencia.
Tienes la necesidad de
extrañar sus mimos y sus abrazos.
Has tenido una gran madre
que te enseñó de esfuerzos y no bajar los brazos.
Has tenido esa gran madre
que te ayudó a valorar lo que te rodea.
Mañana es tu día y ella, de
alguna manera estará junto a vos.
Escucha en tu interior y le sentirás diciéndote lo mucho
que te quiere.
Escucha tu corazón y
sentirás que galopa con fuerza recibiendo sus abrazos.
Abre bien grande los ojos
de tu corazón y podrás mirarla directamente a sus ojos.
Verás que los mismos están
siempre llenos de brillo porque mirándote.
Mira tu rostro triste y
sonríe.
Mira tu rostro y te colma
de caricias y besos.
Ella siempre va a estar
junto a vos.
Dios jamás nos arrebata
aquello que, un día, quiso regalarnos.
Para ella siempre serás
alguien a quien cuidar y nunca dejar sólo.
Siente el revoloteo de sus
pasos presurosos.
Siente la tibieza de su
mano tomando lo tuya.
No temas sentirle junto a
vos como si pudieses verla.
Jamás se apartará de tu
lado. Siempre puedes contar con ella.
No es necesario ver a
alguien para saber que está.
No es necesario que haga
algún ruido para sentir su presencia.
No es necesario que esté
junto a vos para que puedas experimentar que su perfume se ha quedado en tus
manos y puedes disfrutarlo prolongadamente.
Aspira suave, deja que su
aroma te invada, que entre hasta lo profundo de tu ser y te colme de ella.
Allí sentirás su cálido
abrazo, su tierna sonrisa y su dulce voz te dirá en el corazón: “Feliz día
bebé”
Padre
Martin Ponce de Leon SDB