DÍA
DEL PADRE
Es de pocas palabras pero
suficientes.
Es cómplice de muchas
actividades.
Su andar muy particular no
le impide acompañar a su hijo en diversas actividades.
Suele estar al costado de
la cancha disfrutando los partidos en los que su hijo participa.
Es el refugio perfecto para
su hijo.
Su madre es quien marca
responsabilidades y obligaciones. Su padre quien le libera y acompaña.
Saben poseen un rol bien
concreto, hacer de su hijo una buena persona, y se comparten y distribuyen las
responsabilidades.
Tiene muy asumida su
responsabilidad y trata de cumplirla de la mejor manera posible.
Para él es muy sencillo ser
compinche y confidente.
Su madre es completa
ternura, su hijo es inocencia pura y él es incondicional compañía.
Así funciona su familia
donde todo se dialoga y comparte.
Por diversas razones
solamente un hijo llegó a su hogar y, para él, son sus mayores desvelos y
empeños.
Su voz gruesa apenas si se
eleva lo suficiente como para hacerse escuchar.
Pero, también, sabe no
necesita de alzar su voz para hacerse respetar.
Sabe compartir largas
charlas de fútbol con su hijo y ello aumenta la cercanía mutua.
Su hijo sabe siempre puede
contar con él para lo que suceda.
Para que lo acerque a algún
lugar, para que lo vaya a buscar, para que lo acompañe o, simplemente, para
sentarse cerca mirando algo en silencio.
Sus vidas no poseen cosas
estridentes sino que todo está colmado de sencillez y unidad.
Su presencia y manera de
ser es un soporte insustituible para que
así se conserve.
No es el dueño de su
familia pero mucho hace para que sea como es.
No es el administrador de
la única palabra pero sabe su opinión cuenta y es escuchado.
No es poseedor del resto de
las personas que hacen a su casa pero sabe es importante para cada uno de los
demás porque siempre cercano.
Cumple con su trabajo dando
la mejor lección de responsabilidad.
Es honesto a carta cabal y merecedor de confianza para dar clase de honradez.
Como lo he dicho
anteriormente sus palabras son pocas pero suficientes ya que sus obras dicen
por muchas palabras.
Su vida es entrega,
desvelos y acompañamiento y ello es más que suficiente.
Su vida es un cúmulo de
pequeños gestos que dicen de atención, disponibilidad y cercanía.
Por eso es que muy bien
desarrolla su rol de padre.
Porque la paternidad no es
otra cosa que, desde lo humano y con características humanas, prolongar la
paternidad de Dios.
Un Padre Dios que es
constante entrega de amor.
Un Padre Dios que es
constantes desvelos para cuidarnos y hacernos experimentar su amor.
Un Padre Dios que es
presencia constante junto a nosotros.
Un Padre Dios que es
atención que nos ayuda a sabernos queridos y así ayudándonos a ayudarnos.
Un Padre Dios al que
siempre podemos acudir y hablar porque está disponible para nosotros.
Un Padre Dios que nunca se
aleja de nosotros sino que siempre está bien cerca nuestro.
Feliz día “Papá” y ojalá
siempre puedas continuar siendo compinche de tu hijo.
Padre
Martin Ponce de León. SDB