Padre Marcelo Rivas Sánchez
Dime que te cuento y te diré que aprendes
Vacaciones para pensar
Han llegado las vacaciones y nosotros le damos rienda suelta a un
descanso que no es tal, pues estamos como cansados de tanto descansar.
Por eso sería interesante que pensemos que no es un tiempo para darle
rienda suelta a un ocio que se pierde en la televisión y se hunde entre las
almohadas.
Nos estiramos abriendo la boca en un bostezo de pereza para que la
mente se ubique en aquello: que cansado estoy. Y de inmediato la canción
de los del Río con Macarena: Ole! Dale a tu cuerpo alegría Macarena que tu
cuerpo es pa' darle alegría y cosa buena dale a tu cuerpo alegría Macarena
eeeh Macarena… Dale todo lo que te pide tu cuerpo y bebamos y comamos
que mañana moriremos del filósofo griego Epicuro.
Todo en el ambiente es una invitación al descanso que nos hará
felices para ello compra aquí, viaja por acá, disfruta allá… No importa que te
descubran en esa canita al aire por necesidad de un descanso de aquella
que se engordó o se vuelve fea y arrugada. Una felicidad que es acomodada
a mis intereses y a los intereses de vendedores de sueños.
Ayer veía como estudiantes se marcaban con tinta las camisas y hasta
rompían los cuadernos como actos de liberación. Por fin terminé. Me quite
de encima esa materia. Gracias dejé atrás esa maestra… Toda una práctica
casi bestial y nacida de aquello diez es diez y lo demás corbata. Pero creo
que más que romper, marcar tiene que haber agradecimiento. Pues
agradeciendo nos hacemos conscientes que ha habido otros, y otro, que nos
han apoyado, sostenido y alentado.
No es la pimpina de anís o de bebida espirituosa que sale a nuestro
encuentro para celebrar y sin pensarlo caer en la borrachera del disfrute
diabólico y desenfrenado. Es pensar, seriamente en el hoy, sin
desaprovechar el pasado y preparándose para el futuro. Entonces,
agradeciendo lo pasado, disfrutar de lo recibido, aprender de lo que nos
queda pendiente y a seguir creciendo con la mirada puesta en ese futuro que
se nos promete como horizonte.
Pero, que lamentable, que no es así, pues muchos hacen de las
vacaciones otra historia que tiene un final no muy feliz. Pues hay padres que
siguen apoyando un descanso dañino, tremendamente invasivo,
propagandístico y de resultados catastrófico. Celulares que juegan garrote;
televisores encendidos a toda hora; libertinaje a pierna tendida y una vida de
vicios a granel que ejecutan lo poco que en el año escolar se había
alcanzado.
Se hace necesario que desde la casa se elabore un plan. Una
estrategia para hacer del descanso un momento de relajamiento y a la vez de
repaso y acomodo de lo que no se ha podido terminar. No es descansar por
descansar o mandar los muchachos a la casa de fulano de tal. Nada de eso.
Es todo lo contrario. Dentro de una familia demócrata hay sintonía
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