Dime que te cuento y te diré que aprendes
Padre Marcelo Rivas Sánchez
Cuando se tiene un hijo,
se tiene al hijo de la casa y al de la calle entera…
Andrés Eloy Blanco.
Por una Juventud de Acción.
El Concilio Plenario de Venezuela en su número 8 “Jesucristo buena
noticia para los jóvenes” nos refiere la importancia de los jóvenes en nuestra
sociedad. Observemos algunas enseñanzas muy propias para este Año de la
Juventud.
En esta celebración nos preguntamos: ¿Qué mundo de valores vive,
hoy, la juventud? ¿Cuál es el horizonte de desarrollo humano que las
culturas emergentes le presentan como deseable? ¿Qué apertura tienen al
mensaje cristiano? ¿Sobre qué cimientos, sobre qué certezas deberíamos
construir nuestras vidas y la vida de la comunidad a la que pertenecemos?
La respuesta se centra en darles a conocer a Cristo vivo, como único
Salvador, para que, evangelizados, evangelicen y contribuyan, con una
respuesta de amor a Cristo, a la liberación integral del hombre y de la
sociedad, llevando una vida de comunión y participación” (DP 1166)
1. Si la mayoría en Venezuela es joven se buscará la mejor manera de
hacerlos mejores comunicadores, amigos, libres, más sinceros,
cariñosos; con sentido de fiesta y afán de celebrar; solidarios… Para
ello agruparlos en Movimientos Juveniles donde fluya todo esa fuerza
que está en ellos.
2. Esos jóvenes, muchos de ellos están indiferentes ante ese Jesús
liberador. Hay que ayudarlos a reconocer que encontrarse con Cristo
es como enamorarse. Es armar una fiesta sin beber, ni fumar. Es eso y
mucho más, pero para ello hay que vivirlo. Para ello agruparlos en
misas y celebraciones juveniles donde puedan alcanzar anhelos y
esperanzas.
3. Ellos están agrupados en torno a la música y la diversión. Habrá que
buscarlos y ofrecerles la música como la forma más bella de orar dos
veces. Sanas competencias para destacar el valor del equipo y del
esfuerzo. Festivales – Encuentros deportivos.
4. En todos un sentido amplio de la solidaridad y con raíces de favorecer
a los más pobres. Encontramos jóvenes que esperan y quieren vivir en
una sociedad justa, igualitaria, humana, en la que se valore más a las
personas; una sociedad sin violencia, democrática, con estabilidad
política, económica y social. Para ello, hacerles invitación al diálogo
en conversatorios para la reflexión con temas abiertos y de interés
comunitario.
A todo lo anterior hay también preocupaciones que debemos valorar y
darles respuestas: Hay conductas que demuestran una profunda crisis de
valores y que no llevan a un crecimiento en humanidad ni aportan algo
positivo a la convivencia social; más bien expresan y difunden una
desmesurada imitación de modelos efímeros que dificultan una identidad
definida y positiva. Llevados por la superficialidad y el facilismo al afrontar la
realidad de cada día. Han crecido con una mentalidad hedonista,
consumista, materialista y alienada. Tienen una valoración desenfrenada por
el tener, por el gozar, por un dejarse llevar por los propios instintos y
apetencias, sin tener límite alguno. Tenemos que insistir en la formación –
catequesis y talleres para darle pie al valor y a la familiaridad.
Sin olvidar que ellos serán mañana la gran esperanza y las columnas de
la nueva sociedad. Entonces sirvamos de puente y acicate para su formación
y superación de os problemas. Saberlos agrupar, llamar y entusiasmar, será
el mejor regalo para el mañana en sus vidas.
Que María, la Madre de Jesús y madre nuestra, acompañe a nuestra
juventud para que sepan leer en las páginas del evangelio a ese Jesucristo
liberador y Señor de la historia que les anima a prepararse en valores para
superar todos los obstáculos.
mrivassnchez@gmail.com
@padrerivas
http://padremarcelorivassanchez.blogspot.com/