Una Iglesia abierta a los más lejanos
En una de las últimas audiencias el Papa dijo: "también decimos que es "santa".
Más adelante, el sumo pontífice continuó diciendo que en la Iglesia el Dios que
encontramos "no es un juez despiadado, es como el Padre de la parábola
evangélica... El Señor quiere que seamos parte de una Iglesia que sabe abrir los
brazos para acoger a todos, que no es la casa de unos pocos, sino de todos, donde
todos pueden ser renovados, transformados y santificados por su amor; los más
fuertes y los más débiles, los pecadores, los indiferentes, los que se sienten
abandonados y perdidos. La Iglesia brinda a todos la posibilidad de recorrer el
camino de la santidad que es el camino del cristiano".
"No tengáis miedo de la santidad -ha concluido Francisco- de dejaros amar y
purificar por Dios...Dejemos que la santidad de Dios nos contagie. Cada cristiano
está llamado a la santidad; y la santidad no consiste, ante todo, en hacer cosas
extraordinarias, sino en dejar que Dios actúe. Es el encuentro de nuestra debilidad
con la fuerza de su gracia". Nos quedamos con estas palabras del Papa.
Jesús Domingo Martínez