Dime que te cuento y te diré que aprendes
Padre Marcelo Rivas Sánchez
www.diosbendice.org
Lo esencial a la Iglesia es Evangelizar
Se hace necesario, con urgencia, que valoremos nuestro ser Iglesia,
es decir, que nos sintamos necesarios y personas activas en la
evangelización. Jesús nos hace una llamada (Mateo 28,19) a evangelizar a
todas las gentes. Esa es nuestra vocación. El Espíritu Santo es quien nos
ilumina, fortalece y vivifica para la plena realización de esa misión.
La fe se fortalece dándola (Carta Encíclica Redemptoris Missio 2)
Cuando una persona evangeliza hace posible el anuncio gozoso de
Jesucristo (kerigma); ayuda a formar y a madurar comunidades cristianas; y
realizar una auténtica promoción humana con la vivencia de los valores
evangélicos (RM 30) Por eso es tan importante el testimonio, porque nadie
da lo que no tiene. De ahí que ese anuncio vaya unido a la conversión para
poder uno comprometerse.
El Papa Francisco, para la Jornada Mundial de las Misiones, 20 de
octubre, nos dice que la Iglesia no es una organización asistencial (ONG),
sino que es una comunidad de personas, animadas por la acción del Espíritu
Santo. Entonces, la fe es un regalo hermoso de Dios que permite que lo
podamos conocer y amar. Y además, este regalo es para todos. No para un
grupito encerrado.
Es una invitación a salir. Dejar la poltrona cómoda del instalarse para
ir en busca de los más lejanos. Todo bautizado tiene el deber de llevar el
testimonio, con gozo, de Dios vivo y real. No podemos seguir con la máscara
del cristiano que se viste y se desviste cuando le conviene y cuando quiere.
La verdad no violenta la libertad. Ya que, para el Papa hay muchos
obstáculos que están dentro de la Iglesia. “siempre debemos tener el valor y
la alegría de proponer, con respeto, el encuentro con Cristo, de hacernos
heraldos de su Evangelio” El Papa siente que hay mucha debilidad en los
cristianos acerca del fervor, la alegría, el coraje, al esperanza en el anuncio
de Cristo vivo y real.
Es un mandato de Cristo. Bien lo vimos en el lema de la Jornada
Mundial de la Juventud en Brasil “Vayan y hagan discípulos a todos” (Mateo
28,19) Jesús nos ha confiado esa misión, pero a todos. Y hay que hacerlo
con alegría (Filipenses 4,4) sin olvidar que hay que hacerlo con la Iglesia,
nunca sin ella.
No nos debe mover el miedo. Mucho menos la competencia frente a
las sectas protestantes o el laicismo que olvida y es indiferente ante Dios.
Nada de eso. Se hace necesaria una Nueva Evangelización centrada en la
esperanza, reconciliación y comunión. Es Nueva por lo fresco y constante
del amor de Dios que vence oscuridad para que se encuentre la senda del
bien. Es Evangelización porque desde el Vaticano II, en la Constitución
dogmática sobre la Iglesia, Lumen gentium, que dice: «Cristo es la luz de los
pueblos” se ha tomado conciencia clara que todos tenemos que llevar la
Buena Nueva a todos los ambientes de la humanidad y, con su influjo,
transformar desde dentro, renovar a la misma humanidad» (Evangelii
Nuntianti. Del Papa Pablo VI)
Nunca cerrarnos. Hacerlo es perder el buen olor de Dios. Nuestra
esperanza está en el Espíritu Santo, protagonista de la misión, que nos lleva
a un compromiso efectivo en la evangelización universal. No sólo se busca
ser misionero, sino ayudar a que otros sean misioneros.
Contamos con la Santísima Trinidad. Recordando que no se trata de
una fe en un Dios solitario, sino en un Dios-Amor trinitario. El Padre que
engendra al Hijo. El Padre que a través del Hijo da vida al Espíritu Santo. Y
desde aquí envía a sus discípulos el día de Pentecostés.
Esta presencia amorosa de Dios nos marca una ruta: el que ha sido
evangelizado evangeliza a su vez, de forma personal y comunitaria. Hay que
despertar en esa relación íntima con Dios para hacer sentir a los demás la
presencia de Dios y su amor misericordioso.
Que no se nos olvide que la Iglesia, cualquier Iglesia, o es misionera, o
no es la Iglesia de Cristo, y que, precisamente, desde esa conciencia clara de
la misión en donde nos vamos a edificar todos. Sin olvidar que esa Iglesia
debe beber siempre, a tiempo y destiempo, de la Palabra de Dios (Biblia)
Es la hora: salgamos a la calle en busca de los más lejanos para
llevarlos a Cristo Vida plena para todos los hombres.
mrivassnchez@gmail.com @padrerivas