La religión beneficia a EE.UU
Según un interesante artículo de Aceprensa, Rodney Stark, profesor de
sociología y religión comparada durante más de 30 años en la Universidad
de Washington, lamenta que algunos intelectuales, especialmente en las
universidades y los medios de comunicación, pasen por alto los numerosos
beneficios que le llegan a Estados Unidos precisamente por ser un país
religioso. Allí casi todo el mundo cree en Dios y la mayoría es practicante, y
esto se refleja positivamente en la sociedad. La vida estadounidense, dice,
se ve enriquecida por la adhesión religiosa que tiende a mejorar la salud
física y mental, la esperanza de vida, los resultados académicos, a la vez
que conduce a mayores tasas de fecundidad y a familias y comunidades
más unidas.
Las personas con mayores niveles de compromiso con su religión muestran
mayor probabilidad de contribuir –con su tiempo y su dinero– a
organizaciones benéficas, obtener mejores puestos de trabajo, y participar
activamente en los asuntos cívicos. Contrariamente a la caricatura que
muestra a los creyentes de EE.UU. como ignorantes e incultos, las
investigaciones de Stark revelan que son estos los más inclinados a
consumir y apoyar la alta cultura, y menos dados en cambio a creer en
supersticiones y fenómenos paranormales.
Este prestigioso sociólogo, conocido en su país por aplicar de forma
innovadora diversos métodos de análisis, fundamenta sus conclusiones en
estudios sólidos y aparca los que no se basan en muestras representativas.
Stark no tiene inconveniente en señalar las limitaciones de algunos estudios
que utiliza, algo infrecuente cuando se abordan cuestiones sensibles en las
ciencias sociales.
Jesús Domingo Martínez