Dime que te cuento y te diré que aprendes
De visita a la Virgen del Rosario
Mamá solía contarme historias que en el fondo buscaban formarme y
hacerme tomar conciencia de la presencia del bien por encima del mal. Por
eso, hoy me voy de visita a la Virgen del Rosario, la mujer más grande del
Municipio Bolívar que en estos días, 7 de octubre, estará de cumpleaños.
Frente a tantos problemas, son muchos, los que andamos indignados
y alguien nos tiene que escuchar, pero como todos andan preocupados en
otras cosas y San Antonio de Padua tiene muchas cartas de amor que leer,
me fui a la casa de la Virgen del Rosario. Allí la encontré tan silenciosa que
no provoca ni respirar, lástima que afuera haya tanto ruido que no se puede
apreciar el gran valor del silencio.
Dios te salve María, llena eres de gracia… ¿Sabes una cosa
Virgencita? Hay muchas piedras en el camino, pero una que aprieta en el
zapato. Aquí debe ser como en mi municipio Mejía. La gente anda como
cansada de tanta injusticia social. El pueblo, su gente cada día más roto,
dividido, a la buena de Dios. ¿Cómo esperando algo? Yo sé Virgencita que
experimentaste algo parecido en tu vida. Llamada por Dios e incomprendida
por la gente; embarazada y casi abandonada; humillada y guardabas todo
en tu corazn… Fueron tantas cosas y ahí te mantenías. Habías entendido la
presencia de Dios en el Espíritu Santo.
Hoy hay tantas tentaciones. Iguales o peores a las de tu hijo
Jesucristo. Desde “convierta las piedras en panes”, le mostr el mundo y le
dijo: “Todo esto será tuyo si postrándote, me adoras”, hasta, casi empujarlo,
“Tírate del alero del templo y haz que tus ángeles te recojan” Tentaciones, al
fin al cabo, reales que necesitan de acciones concretas. Nada de estar
demostrando a nadie acciones extraordinarias. Se debe ir de lo pequeño a lo
más grande a manera de la semilla de mostaza (Marcos 4,30-34)
Siento, virgencita, que hoy en día falta mucha autenticidad. Ya el Papa
Francisco lo dijo en Brasil: “Es cierto que hoy en día, todos un poco, y
también nuestros jóvenes, sienten la sugestión de tantos ídolos que se
ponen en el lugar de Dios y parecen dar esperanza: el dinero, el éxito, el
poder, el placer" Y somos muchos los que vivimos en la adulación a los
falsos ídolos. Sometidos al acto de la sumisión. Prometen felicidad, poder,
prestigio y triunfo. Dicho de otra manera culto al cuerpo, al dinero, a la
diversión, a la tecnología, al yo lleno de tanta apariencia. En definitiva
estamos esclavizados. Resuena y resuena aquella oferta engaosa: “Todo
esto será tuyo” Olvidando por completo a Marcos 8,36
¿
De qué le sirve a un
hombre ganar el mundo
entero y perder su
alma?
Virgencita pareciera que el camino más rápido es atractivo. Lo digo,
por eso de muchos que piensan que el tiempo en limitado y es oro. Cómo
que no es importante la Constitución, las leyes, la moral, las buenas
costumbres. No vaya a creer Virgencita que me mantengo en silencio, yo
también le pregunto a Dios: ¿Por qué permite Dios que pasen estas cosas?
Claro hay otros que no preguntan se alejan por completo cayendo en la
magia para sentir la derrota anulando la libertad.
La Virgencita por fin me interrumpió. Espera, espera no tan de prisa.
Es verdad que hay muchos problemas y situaciones difíciles, pero una es la
más importante. Cuando vino el Ángel Gabriel para informarme del Plan de
Dios lo escuché y desde mi corazón le respondí: “hágase en mí según su
palabra” (Lucas 1,26-38) Tomó más aire y volvió a decir: hay que convertirse
y volver al Evangelio. Pues son muchos los que se golpean el pecho y
demasiados que se quedan en simples rezos. Entonces, quise decir y Ella
me mandó a callar para continuar.
Nada de puños que es violencia y menos de desprecios que es
venganza. Sin desconocer que la humanidad es debilidad y que en su
avance habrá caídas. Dejen actuar a mi Hijo para que comprendan que hay
mucho camino que recorrer. Pues la conversión dura toda la vida. Además,
no vayan a creer que la fe es cuestión de gusto. Se hace necesario un
compromiso serio donde cada uno se parezca a él. Ya que es el maestro que
enseña y modelo que imitar.
Claro que no es sencillo. Pero no es imposible. Aún recuerdo la
admiración de mi prima Isabel en aquel encuentro tan familiar donde
descubrió que nada es imposible para Dios. Responder a Jesús pasa por
formarnos, entre otras cosas, en el entendimiento y en la caridad. Insistió
con firmeza: a amar se aprende amando.
Volvió otro gran silencio y al sentirlo terminé el santo rosario y me
alejé en mayor sigilo. Ya la tarde estaba cayendo y las campanas empezaban
asonar invitando a la misa.
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@padrerivas