Dime que te cuento y te diré que aprendes
Padre Marcelo Rivas Sánchez
www.diosbendice.org
El Santo Rosario
Mamá, de muy grata memoria, lo rezaba y ya en el Seminario lo
terminé de amar y acomodar a mi vida cotidiana. En el Rosario se meditan
los principales misterios de la vida, muerte y gloria de Jesucristo y de su
Santísima Madre. Misterios de Gozo, de Dolor, de Gloria y los de la luz
regalo dejado por el Beato Juan Pablo II. Tan lleno del Padrenuestro y del
avemaría que nos llevan a honrar a Jesucristo en su Santísima Madre.
Fue estimulado a la Iglesia en 1214 por la Virgen a Santo Domingo
para convertir a los pecadores. Santo Domingo observaba que los
crímenes de los hombres obstaculizaban la conversión de los albigenses,
entró en un bosque próximo a Tolosa y pasó en él tres días y tres noches
en continua oración y de penitencia, no cesando de gemir, de llorar y de
macerar su cuerpo con disciplinas para calmar la cólera de Dios; de
suerte que cayó medio muerto. La Santísima Virgen, acompañada de tres
princesas del cielo, se le apareció entonces y le dijo: "¿Sabes tú, mi
querido Domingo, de qué arma se ha servido la Santísima Trinidad para
reformar el mundo?" Prosiguió: "Sabe que la pieza principal de la batería
fue la salutación angélica, que es el fundamento del Nuevo Testamento; y
por tanto, si quieres ganar para Dios esos corazones endurecidos, reza mi
salterio." Ese día lo explico con tal devoción que todos lo aceptaron
dejando a un lado el pecado.
En santo Rosario tiene unos beneficios:
1) Nos eleva gradualmente al perfecto conocimiento de Jesucristo.
2) Purifica nuestras almas del pecado.
3) Nos permite vencer a todos nuestros enemigos.
4) Nos facilita la práctica de las virtudes.
5) Nos abrasa en amor de Jesucristo.
6) Nos enriquece con gracias y méritos.
7) Nos proporciona con qué pagar todas nuestras deudas con Dios y con
los hombres, y finalmente, nos consigue de Dios toda clase de gracias.
Pero también tiene unas bendiciones: Los pecadores obtienen el
perdón. Las almas sedientas se sacian. Los que están atados ven sus
lazos deshechos. Los que lloran hallan alegría. Los que son tentados
hallan tranquilidad. Los pobres son socorridos. Los religiosos son
reformados. Los ignorantes son instruidos. Los vivos vencen la
decadencia espiritual. Los muertos alcanzan la misericordia por vía de
sufragios.
Entonces, lo importante del Santo Rosario no es la duración. Es el
fervor de nuestras oraciones lo que agrada a Dios y le gana el corazón.
Una sola avemaría bien dicha tiene más mérito que ciento cincuenta mal
dichas. Es muy importante que la persona que rece el rosario esté en
gracia de Dios o al menos resuelta a salir del pecado. Bueno para los
justos, para perseverar y crecer en gracia de Dios, y a los pecadores, para
salir de sus pecados.
No basta para rezar bien expresar nuestra súplica con la más
hermosa de las oraciones, que es el Rosario, sino que es preciso hacerlo
con gran atención y devoción. Pues no es cualquier rezo. Para ello
colocarse en la presencia de Dios. Sabiendo que Dios y la Virgen nos ven
y nos oyen.
Al diablo no le gusta que hagamos el rosario. Por eso hay
que tener mucho valor a la hora de hacerlo. El demonio se disfraza de
distracciones, de ideas extravagantes. Pídele mucho al Espíritu Santo a la
vez que ofreces el santo rosario por alguna necesidad o situación que
estés padeciendo. Sin olvidar la acción de gracias. Es muy bueno
detenerse en cada considerar cada misterio y hacer una pequeña, pero
buena, meditación. Sin olvidar tener entre las manos el rosario.
Si notas que te parece muy largo, divídelo, fracciónalo en tres
partes o tiempos diferentes del día, es preferible dividirlo así, a rezarlo
todo de una vez de forma rápida y sin devoción. Ojalá siempre se haga
acompañado de otra persona. No hay nada como la oración comunitaria.
Recordemos que con el rezo del santo Rosario, aquel año de 1571, los
cristianos ganaron a la armada de los turcos en la batalla de Lepanto.
Hay que fomentar el rezo del Santo Rosario, de manera especial los
sábados. Pues en cada Rosario hacemos bajar a la Virgen y despertamos
en Dios su misericordia y compasión. Por tanto desgrana el Rosario en
todo momento y lugar para sentir la bendición, siempre fresca, de la
Madre de Dios y madre nuestra.
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@padrerivas