La Iglesia “no es una organización asistencial”
En su mensaje con motivo de la 87 Jornada Mundial de las Misiones, el Papa
Francisco hace también referencia a las “tensiones y conflictos que causan
inseguridad y fatiga para encontrar el camino hacia una paz estable” y a la
movilidad generalizada por motivos de trabajo, intercambios profesionales y
culturales, turismo y otros fenómenos que dificultan la tarea de las comunidades
parroquiales. “En esta situación tan compleja, donde el horizonte del presente y del
futuro parece estar cubierto por nubes amenazantes, se hace aún más urgente el
llevar con valentía a todas las realidades, el Evangelio de Cristo, que es anuncio de
esperanza, reconciliación, comunión”, remarca el Pontífice.
En esta línea, el Papa Francisco invita a toda la Iglesia a anunciar con “fervor” el
Evangelio y asegura que llevarlo a los demás no es “violentar la libertad”. “Siempre
debemos tener el valor y la alegría de proponer, con respeto, el encuentro con
Cristo”, sugiere al tiempo que cita a Pablo VI.
Asimismo, admite que la obra de evangelización encuentra obstáculos “no sólo
fuera, sino dentro” de la comunidad eclesial pues, a veces, “el fervor, la alegría, el
coraje, la esperanza en anunciar a todos el mensaje de Cristo y ayudar a la gente a
encontrarlo son débiles”. Además, advierte de que, con frecuencia, lo que se
destaca y se propone es “la violencia, la mentira, el error”. Ante esta situación, el
Pontífice exhorta a las iglesias a “dar relieve” a la dimensión misionera en los
programas pastorales y formativos y a tener en cuenta que “la misionariedad no es
sólo una dimensión programática, sino también paradigmática que afecta a todos
los aspectos de la vida cristiana”. En este sentido, subraya que la Iglesia debe
proclamar “sin descanso” la Palabra de Dios saliendo del propio ambiente para
llevarla también a las “periferias”, especialmente, a aquellas donde no conocen a
Cristo y advierte de que quienes guardan para sí mismos el mensaje de Jesús se
convertirán en “cristianos aislados, estériles y enfermos”.
Por otra parte, el Papa repite que la Iglesia “no es una organización asistencial, una
empresa, una ONG” sino “una comunidad de personas, animadas por la acción del
Espíritu Santo” e invita a las iglesias más ricas en vocaciones a ayudar “con
generosidad” a las que sufren por su escasez.
Jesús Domingo Martínez