Fe y violencia son incompatibles
El Papa Francisco, record￳ hace unos días durante el rezo del Ángelus, que “el
Evangelio no autoriza de hecho el uso de la fuerza para difundir la fe” y advierte de
que “fe y violencia son incompatibles”. De hecho, ha se￱alado que “la verdadera
fuerza del cristiano es la fuerza de la verdad y del amor, que comporta renunciar a
toda violencia”.
A￱adi￳ que “no es que Jesús quiera dividir entre ellos a los hombres, al contrario:
Jesús es nuestra paz, ¡es reconciliación! Pero esta paz no es neutralidad, no es
acuerdo a cualquier precio. Seguir a Jesús comporta renunciar al mal, al egoísmo y
escoger el bien, la verdad, la justicia, también cuando ello requiere sacrificio y
renuncia a los propios intereses. Y esto divide, lo sabemos, divide también los lazos
más estrechos. Pero atención: ¡no es Jesús el que divide! Él pone el criterio: vivir
para sí mismo, o vivir para Dios y para los demás; hacerse servir, o servir;
obedecer al propio yo, u obedecer a Dios. He aquí en qué sentido Jesús es “signo
de contradicci￳n” (Lc 2,34).
Francisco ha explicado que estas palabras quieren decir que la fe “no es algo
decorativo, ornamental”, sino que “significa elegir a Dios como criterio base de la
vida”. “Después que Jesús ha venido al mundo no podemos hacer como si no
conociésemos a Dios y Dios no es neutro, Dios es amor”, ha apostillado.
Jesús Domingo Martínez