Dime que te cuento y te diré que aprendes
Padre Marcelo Rivas Sánchez
www.diosbendice.org
Martirio de san Juan Bautista
Hablar de Juan el Bautista es hablar del precursor de Jesús, quien
en el desierto de Judá preparó al pueblo judío para la venida del Mesías.
Lo hacía con pasión hacia la conversión de corazón y a la esperanza.
Cumplió con fidelidad sin detenerse en las dificultades de quienes le
colocaron zancadillas hasta callarlo con el martirio.
Luchó para que el pueblo adquiriera conciencia del pecado y los
fue preparando para que recibieran el perdón. Quería, ante todo, llevar a
los hombres a Jesús. Bien lo decía en alta e inteligible voz: "No soy lo que
ustedes piensan, pero después de mí viene otro de quien no soy digno de
desatar la sandalia de los pies" y les vuelve a repetir con insistencia
"conviene que él crezca y que yo mengüe"
Su nacimiento todo un acontecimiento en donde no hay nada
imposible para Dios. Juan significa, en hebreo, "Dios concede su favor";
es decir, Dios muestra y comunica su amor para con aquellos padres,
Isabel y Zacarías, que querían tener un hijo y no podían. Ese par de viejos
sin ponerse de acuerdo y por separado, presintieron que “su nombre era
Juan” En aquella tablilla Zacarías lo descubrió y “al saltar de gozo” en el
seno de Isabel lo vivió con fe y agradecimiento.
Una vida de fe, de entrega, dedicación en ese ser voz de Dios
termina siendo un estorbo a quienes viven en el pecado y la no
conversión. Por eso Herodes Antipas (el tetrarca de Galilea, 4 A.C.- 39
D.C.) Hijo de Herodes el grande, dentro de la euforia de una fiesta de
placer al ver bailar a la hija de Herodías, quien era la mujer de su hermano
Filipo de quien Juan decía: No te es lícito tenerla. Y por eso lo había
encerrado en la cárcel. Ante aquel baile quedó tan fascinado que ofreció
el mejor regalo bajo juramento. Esta preguntó a su madre qué podía
solicitar. La madre le movió a pedir en una bandeja de plata la cabeza de
Juan el Bautista. Y así se realizó.
El pecado por encima de la vida. El rey con una vida incestuosa con
Herodías dejando abandonada a su esposa no acepta el reclamo de Juan
el Bautista y lo encierra. Es además un pecado de ambición, de lucha por
el poder y frente a eso había que quitar todo obstáculo. Juan es quitado
para que en aquella fiesta se consumiera la maldad, la rabia, la ambición y
la desmedida por tener y tener. Esta ambición y asesinato termina
llevando a los dos al destierro en Galia donde mueren.
La palabra mártir significa testimonio que con ardor se da a
conocer incluso ofreciendo su propia vida por aquello que afirma. En
Lucas 1,4 leemos: “ustedes serán mis testigos en Jerusalén, Judea y
Samaría, hasta los últimos confines de la tierra" Juan fue un gran profeta
que anunciaba y denunciaba. Y entre el anuncio de la Conversión le tocó
denunciar los crímenes y pecados de su tiempo para que ofreciera, en
testimonio de martirio, su vida por la verdad.
Hoy en día se vive una religión light, sin azúcar, que no tenga
muchas calorías y que desde una poltrona se reciban todas las
bendiciones para que no se tenga que sufrir. Es una religión de
conformismo, sin compromiso al mejor estilo de una sociedad bien
marcada por el egoísmo donde el confort es lo principal.
Aquí se olvida toda espiritualidad, que es la forma de comunicare
con Dios, para hacerse a una religión a la medida de sus gustos e
intereses y se elimina lo esencial y profundo en la relación con Dios.
Observemos la cantidad de personeros del gobierno viviendo en la más
grande opulencia y todo obtenido por la corrupción y el robo. Pero
también lancemos un vistazo a las sectas que ofrecen lo inmediato, lo
rápido donde la cultura de los sentidos se retuerce en el piso y se sienten
poseídos. Es como una cultura “imperante” donde no se entiende el
sufrimiento y se evita el dolor.
Son muchos que dicen querer a Jesús pero no su cruz. Van a misa
de vez en cuando y piensan reencarnar en el arco iris para brillar de
colores. Es una crisis muy grande frente a la verdad. Donde la fe y la vida
van por diferentes caminos. Sociedad con mucho miedo al compromiso.
Cada uno en lo suyo y lo suyo no es para nadie. Lo mío es mío y lo del
otro también es mío.
Hoy el martirio de San Juan Bautista nos grita a los cuatro vientos.
Nadie se puede esconder al dolor, del compromiso y de la verdad de la
vida. Somos de Dios. A él iremos y en su presencia seremos juzgados en
base al amor. Sin olvidar que el cielo se construye desde la tierra. No es
algo individual, sino comunitario. No somos islas perdidas en la oscurana
de la lejanía. Somos hijos, hijas de Dios que llevados por el timón de Dios
avanzamos a puerto seguro.
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@padrerivas