¿Una pareja plena es una que no tiene hijos?
“La vida libre de hijos” es el titular de portada de un número de agosto de 2013 de
la revista TIME. El subtítulo no hace sino matizar la idea que se quiere transmitir:
“Cuando tenerlo todo significa no tener hijos”. El mensaje de texto está reforzado
por la imagen que lo acompaña: una pareja joven disfrutando aparentemente su
“libertad”. Un buen reflejo de la cultura dominante hodierna.
Los que pasamos de 50 años recordamos que fue a inicios de los años sesenta del
siglo pasado, que con la aparición de la píldora abortiva la sexualidad sufrió una
revolución: el acto sexual quedó desligado de su función procreativa y unitiva entre
un hombre y una mujer que se aman y están comprometidos para siempre. El las
relaciones sexuales pasaron a convertirse en objeto de consumo y así fue como se
masificó su comercialización (pornografía, prostitución, métodos anticonceptivos,
etc.). En un inicio se dijo que se trataba de una manera de planificación y liberación
de la mujer. Hoy día es evidente que no se trata de eso.
Tal vez TIME, sin saberlo, nos ha dado materia para reflexionar privadamente sobre
el valor auténtico del matrimonio y de la familia y para dar gracias por ambos. A fin
de cuentas el ser humano es un ser social y lo social se vive con intensidad
precisamente en el hogar: con risa y regaños, con gritos y consejos, con trabajos y
alegrías… Y esas son las portadas diarias del álbum familiar que el compromiso y el
“para siempre” conserva con marcos de oro en el corazón de quienes siguen
mostrando la belleza del matrimonio y de los hijos. De la libertad que significa
tenerlo todo cuando se tiene un esposo, una esposa y unos hijos.
Jesús Domingo Martínez