Dime que te cuento y te diré que aprendes
Padre Marcelo Rivas Sánchez
La noche siempre se espera.
Que no te agarre en pecado.
Muchos piensan que mejor es callar.
Muchos creen que las buenas relaciones se construyen en el silencio
cómplice o en silencio miedoso. Nada de eso, al inocente lo salve Dios, la forma de
comunicarnos, aunque no sea la única, es hablando y escuchando. Para ello es
necesario saber que al hablar de alguien…
Si lo que vas a decir puede herir… Olvídalo… ¡Mejor Calla!
Si lo que va a salir de tu boca, es para maldecir… ¡Mejor Calla!
Si lo que está por decir va a acabar con la honra de alguien… ¡Mejor calla!
Si lo que vas a decir son rumores sin fundamento…Olvídalo ¡Mejor calla!
Si al hablar juzgas a tus semejantes… ¡Mejor Calla!
Calumnias, mentiras, chismes… Si eso es lo que te mueve al hablar.
¡Ten Cuidado!
Que no se nos olvide que el pez se agarra por la boca. Que somos esclavos
de lo que decimos. Y aquello que se lee terminando la subida a la Comunidad del
Zamuro: “Hoy todo se sabe” El Papa Francisco alentó a nunca decir chismes sobre
otros, que hacen tanto daño a la Iglesia, y pidió en cambio trabajar por la unidad
para superar los conflictos entre los fieles. Es decir, que el chisme es malo y deja
muchas huellas.
Hay quien no valora lo malo y diabólico del chisme y hasta lo hacen parte del
equipaje de viaje. Olvidando que el chismoso propaga mentiras y al diablo se le
define como difamador. Todo esto se agrava cuando encuentra quien le escuche.
(Proverbios 18,8) Además, valdría la pena erradicarlo de una vez por todas.
Pero aquí intento que aprendamos a usar la lengua y usarla para el bien y
nunca para destruir. Escuchemos a San Pablo en la carta a los Efesios 4,29
“Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la
necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes” Pues habrá que recordar
siempre que como juzgas será juzgado, y como trates serás tratado.
La lengua es un miembro pequeño, pero puede mucho (Santiago 3,5) En cada
palabra hay vida y muerte. Mata cuando con su veneno hiere y humilla. Da vida
cuando orienta y levanta el ánimo.
Da mucho coraje cuando alguien de manera ligera cuenta cosas de uno sin
ser verdades. Eso molesta mucho, pero también molesta que alguien haga silencio
por complicidad, por miedo, por politiquería o por defensa automática delante de la
mentira.
Hay que hablar de cosas que bendigan, nos hagan reflexionar y sobre todo,
nos ayuden a ser mejores. Pues conversar no es malo, más bien es una necesidad.
Por eso a la hora de conversar lo importante no es repetir, sino que se altere lo
escuchado y de ahí venga el pecado y el desorden del chisme.
En una sociedad donde todo se compra y muchos se venden se hace
necesaria la verdad, que va más allá de la denuncia. Implica castigo y nunca
alcahuetería para que crezca y se difunda como virus epidémico. Cristo nos dio
ejemplo del uso de la palabra. En él la verdad en un hablar oportuno y con
sabiduría. Llamando las cosas por su nombre. Denle al César lo que es del Cesar y
a Dios lo que es de Dios (Mateo 22,21)
Entonces, frente a la palabra la verdad.
Callar la verdad es cobardía.
Hay quienes tienes la obligación de hablar, de denunciar.
Pero por encima de todo, hay que saber hablar y callar.
"El que conoce a su prójimo es erudito;
el que se conoce a sí mismo es sabio" Tse, Lao.
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@padrerivas