Dime que te cuento y te diré que aprendes
Padre Marcelo Rivas Sánchez
www.diosbendice.org
¡Jóvenes abandonen los ídolos!
La reciente finalizada Jornada (28) Mundial de la Juventud realizada en
Brasil y con la participación del Papa Francisco, quien de manera alegre se
presente, en primer lugar para tener contacto con los miles y miles de
jóvenes allí presentes; en segundo lugar, por el crecimiento de las sectas
neo-pentecostales y, en tercer lugar, por la fuerza del laicismo, muy unido al
secularismo hedonista donde hay una indiferencia para lo de Dios.
Pero, lo mejor de todo, fue y será la presencia de un Sacerdote – Papa
Francisco con ese olor oveja que exige a todos y cada uno de los
sacerdotes. Oveja implica humildad, servicio y desprendimiento. Y en esas
ovejas tenemos a los jóvenes, a los cuales los llama “luceros de la
esperanza”, es decir, a estar cerca de Dios y abandonar los “ídolos que se
colocan al lado de Dios: dinero, éxito y placer”
El Papa quiere, que desde los jóvenes, reforcemos los valores de la fe
cristiana. Pues sin Cristo no hay luz, ni esperanza y llenos de alegría. De ahí
que invita, desde los pies de la Santísima Virgen de Aparecida, nos invita a
no perder la esperanza. Una esperanza que no se debe dejar a un lado, pues
en su presencia mantenemos la alegría. Y por eso, el Papa hace un llamado a
los padres y educadores para que transmitan a los jóvenes los valores que
los hagan artífices de un mundo más justo, solidario y fraterno.
El Papa supo unir Aparecida Virgen y Santuario con otro santuario
particular del sufrimiento humano, como es el Hospital San Francisco de
Asís que atiende a personas sin esperanza que han caído en el alcoholismo
y la drogadicción. Y hablando de San Francisco de Asís supo decir que
abandonando toda riqueza se hace pobre entre los pobres. El conoce la
mayor riqueza en el seguimiento de Cristo y ese servir a los demás. Ese
Francisco pobre descubre su vocación al abrazar a un leproso. Que bello
cuando el Papa, nos habla, pero de manera especial a los jóvenes, para que
entendamos que al ayudar a un hermano estaremos abrazando la carne de
Cristo que sufre.
Hace un llamado, muy serio, a dejar a un lado tanto egoísmo que
sepultan la vida y aplauden la muerte donde la danza del dinero baila parejo.
Sin dejar por fuera el consumo de drogas donde el narcotráfico se hace
fuerte y violenta trayendo a tristeza y mucha tristeza.
El Papa insiste en mirar a los demás con ojos de amor en Cristo y así
expresar cercanía, afecto, amor. Es una lucha de todos los días que requiere
de una profunda convicción donde no estamos solos, no somos islas, sino
comunidad de hermanos que se necesitan entre todos. Sin olvidar que todos
podemos caer, pero también levantarse. Ojalá, con la fuerza en Dios,
podamos reconocer nuestras debilidades y al asumirlas miremos a los
demás con los ojos de la bondad. Aunque hay muchos que se niegan a ser
ayudados. Que no permiten la mano amiga que conduce a la solución de
tantos problemas.
En el papa una mirada de esperanza y una oración confiada en que
Dios sigue actuando. Pero eso sí, sin la decisión particular nada se podrá
hacer. Firmemente dice el Papa: “Tú eres el protagonista de la subida, ésta
es la condición indispensable. Encontrarás la mano tendida de quien te
quiere ayudar, pero nadie puede subir por ti”
Son muchos los que están solos en esas difíciles situaciones. Todo
porque no quieren ser ayudados. Y creo, de forma muy particular, que esa
soledad frustrante, fracasada y dejada tirada como trapo viejo, no es otra
cosa que la ausencia de fe y de esperanza. Fe, bien definida en Hebreos 11,1
La fe es como aferrarse a lo que se espera, es la certeza de cosas que no se
pueden ver. Y la esperanza, donde el Papa desde en el hospital San
Francisco de Brasil dice: “Quisiera repetirles a todos ustedes: No se dejen
robar la esperanza. Pero también quiero decir: No robemos la esperanza,
más aún, hagámonos todos portadores de esperanza”
El Papa unido con todos los jóvenes del mundo, vino a orar, abrazar y
hablar con la fuerza de un Dios tan joven que seguirá siendo fiel compañero
en los caminos de la vida. Por eso, su visita, es más que una visita, es poder
entrar en el corazón de todos para ensancharlos y así escuchar su llamada
para lo justo y lo bueno. Sin olvidar que hay que mantener la esperanza,
dejarse sorprender por Dios y vivir con alegría.
Para finalizar, poso la guinda en la torta, 1. Hagan lío, salgan a la calle.
2. Cuiden los extremos de la sociedad (juventud y ancianos) 3. No licuen la
fe.
mrivassnchez@gmail.com @padrerivas