El ejemplo de un niño
¿Somos piedras aburridas?
Pbro. José Martínez Colín
1) Para saber
Al reflexionar sobre la Iglesia, el Papa Francisco la asemejó a un
templo en el que todos los bautizados somos sus piedras vivas. Sin
embargo, preguntó: "¿cómo vivimos nuestro ser Iglesia? ¿Somos
piedras vivas o, por el contrario, somos, por así decir, piedras
cansadas, aburridas, indiferentes? ¿Han visto qué cosa más fea es un
cristiano cansado, aburrido o indiferente? El cristiano tiene que estar
vivo y alegre de ser cristiano; deber vivir esta belleza de formar parte
del Pueblo de Dios que es la Iglesia".
2) Para pensar
El Papa recordaba que para poder ser piedras vivas, es preciso
abrirnos a la acción del Espíritu Santo –que es Amor- y ser parte activa
de nuestra comunidad, sin cerramos en nosotros mismos diciendo:
"tengo tantas cosas que hacer, y no es mi obligación".
Hay un niño en la ciudad de Washington que hizo eco a las
palabras del Papa. Se trata de Alex Trinidad quien con tan solo ocho
años se convirtió hace días en noticia al regalar todo el dinero que
recibió de parte de sus familiares y amigos por su Primera Comunión a
un comedor que atiende a personas pobres. Alex explicó que lo hizo en
respuesta al pedido que hizo el Papa Francisco de ayudar a los más
necesitados.
Alex, que asiste al tercero de primaria, donó los 465 dólares que
recibió por su Primera Comunión a una “Cocina Ecuménica”
(Ecumenical Kitchen) en el estado de Pennsylvania.
La madre de Alex explicó que su hijo ama al Papa Francisco y un
día le preguntó su hijo: “Si nosotros no alimentamos a los pobres y los
hambrientos, ¿entonces quien lo hará, mami?”.
Preguntado sobre su acto de generosidad, Alex Trinidad
respondió a un canal de tv que “el Papa Francisco ha dicho que se
alimente a los pobres. Me siento bien porque ahora todos pueden
comer”.
La donación de Alex ha permitido alimentar por un día y medio a
unas 350 personas que tuvieron la oportunidad de conocer al niño y a
quien aplaudieron alegremente por su obra de caridad.
3) Para vivir
El ejemplo de Alex fue un ejemplo de abrirse al amor del Espíritu
Santo contribuyendo al bien de los demás, una manera de ser “piedra
viva” y no ser indiferente hacia las necesidades ajenas.
Este “Año de la Fe”, nos debe llevar a reflexionar si somos esas
piedras vivas, alegres y pendientes de los demás.
El Papa reflexionaba: “¡Qué hermoso! Nosotros somos las piedras
vivas del edificio de Dios, unidas profundamente a Cristo que es la
piedra que sustenta todo y también a nosotros. Esto significa que el
templo somos nosotros… La Iglesia no es un entretejerse de cosas e
intereses, sino el templo del Espíritu Santo, el templo en que Dios
obra, del que cada uno de nosotros con el don del Bautismo es piedra
viva".
Por ello ninguno es inútil en la Iglesia, todos somos necesarios y
nadie es más importante; todos somos iguales a los ojos de Dios,
somos hermanos. El Papa concluía: “Pero este hecho nos invita a
reflexionar de que si falta el ladrillo de nuestra vida cristiana, falta algo
de la belleza de la Iglesia".
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