Dime que te cuento y te diré que aprendes
Se gradúa María Fernanda
No hay nada más hermoso que observar a una pareja de esposos, en este
caso, Luis Fernando y Liliana, tan felices con dos retoños y uno de ellos a
graduarse de la Etapa Inicial a Primer grado, todo un acontecimiento. Y lo más bello
es el ambiente cristiano y lleno del amor de Dios, que junto al Colegio “Las
Carmelitas” van educando a sus hijas.
Escenarios
Pero qué triste observar en un gran número de hogares la falta de Dios en
ese compromiso matrimonial que invita a la educación, al respeto y a la vida en la
responsabilidad de verdaderos hijos de Dios.
El gran mal del divorcio, de la bebida, de la droga, de los placeres y un
sinnúmero actos diabólicas van destruyendo lo que Dios, desde el principio
bendijo.
Iluminación
1. La familia es una institución creada por Dios: ¿Cómo lo sabemos, lo
dice la escritura Marcos 10,6-9 Creados, hombre y mujer, para ser una sola
carne. No es simple institución social que evolucionó poco a poco. No han
leído Génesis, 2,22-24; Otros, piensan que el Matrimonio fue inventado por
los hombres, por eso, no es necesario casarse. La familia es la primera
institución creada por Dios. Y para que no se debilite esta institución hay que
volver a Dios y a su Palabra.
2. Dios estableció el orden de la familia: Orden significa jerarquía. En 1 de
Corintios 11,3 leemos que Dios estableció al hombre como cabeza sobre la
mujer en la familia.
No es sumisión, esclavitud o algo parecido. Aquí no es
ser uno más que el otro. Todos sometidos a Dios. La sumisión al otro agrada
a Dios. Los hijos agradan al Señor cuando obedecen a sus padres y los
tratan amorosamente (Col. 3,20). Nada de inventos, el orden en la familia fue
establecido por Dios mientras dure el hombre sobre la tierra.
3. Andar en armonía con el Creador produce paz y gozo. Una familia
feliz es el resultado de dos factores: 1) Los miembros saben convivir entre
sí, sin egoísmo; 2) Practican a diario las reglas para la familia dadas por Dios
en la Biblia. Dios sabe cómo la familia debe funcionar mejor. Oigamos a 1 de
Reyes 2,3 “Permanece fiel a Yahvé, tu Dios, anda por sus caminos, observa
sus leyes, sus mandamientos, sus ordenanzas y sus preceptos, tales como
están escritos en la ley de Moisés. De ese modo te irá bien en todo lo que
hagas” de ahí que el matrimonio pueda ser la experiencia más feliz, más
infeliz o más irregular de la vida. Pero el andar en armonía con Dios produce
paz y gozo. Tal vez su cónyuge no es lo que usted quisiera que fuere, pero si
usted ama a Dios y confía en su amor y protección, eso le traerá paz y gozo.
No necesita tomar tranquilizantes o fármacos, lo que necesita es andar en
armonía con Dios de quien recibirá fuerzas y sabiduría para la vida. Salmo
119
Deberes
Este Año de la Fe nos invita a renovar el compromiso matrimonial, no tanto
para el disfrute de los esposos, sino para el bien de los hijos, que en definitiva,
recibirán la fuerza del amor o el desorden de la des unión.
Es, pues un deber de todo matrimonio asegurar la educación de sus hijos y
de forma especial con el ejemplo. Ese ejemplo lleva impreso el sello del
cumplimiento en los Mandamientos “Si me aman, guardarán mis mandamientos
(Juan. 14,15)
Entonces la familia que ama a Dios vive en comunión con Jesucristo y en
obediencia a su Palabra. Por lo tanto, los que obedecen la Palabra de Dios están
demostrando su amor por Cristo. Es decir, la familia que practica los principios
bíblicos es una familia Dios.
Que alegría conocer esa clase de hogares y poder, junto a ellos, darle
gracias a Dios por el triunfo de María Fernanda que en armonía con Emilis reciben
la bendición de Dios en el amor de sus padres.