Testigos y testimonio.
Preparando el Año de la Fe 2012-2013
EMILIO RODRIGUEZ ASCURRA / contactoconemilio@gmail.com
Uno de los desafíos mas grandes de nuestros días es el de vivir nuestra vida de fe con
coherencia, no es fácil hacerlo cuando gran parte de las personas con las que nos
relacionamos poco o nada entienden sobre ella, al mismo tiempo que otros permanecen
indiferentes, y un grupo menor se revela contra la Verdad que mueve nuestra vida. Sin
embargo, esto no es tan solo un problema sino, como se dice al comienzo, un desafío, es
decir, implica mucho de nuestra parte.
La fe como sabemos es pura iniciativa de Dios, pues él desea comunicársenos y
revelársenos desde el Antiguo Testamento hasta su mas pura forma en su hijo Jesús,
Dios encarnado, por la gracia creemos en él y asentimos no solo con nuestro intelecto,
sino también con nuestra vida, el asentimiento al Dios que nos creó y redimió por amor
es total.
Así, en palabras del Santo Padre Benedicto XVI en su primera encíclica “Deus Caritas
Est” (Dios es Amor), reiteradas en su exhortación “Verbum Domini” (Palabra de Dios),
“no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el
encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida
y, con ello, una orientación decisiva”. Esta orientación decisiva nos mueve a testimoniar
con nuestra existencia a Aquel en el que decimos creer, la fe no es nunca un hecho
privado o aislado, mucho menos alienante y evasivo de la realidad, sino que posee una
dimensión pública que deviene de aquella iniciativa de Dios que nos impulsa a creer y a
relacionarnos con el mundo y con los hermanos que nos rodean.
Asumimos, haciendo un acto pleno de nuestra libertad, no quedando presos de nuestros
mezquinos intereses, nuestra responsabilidad social respecto de aquellos que mas nos
necesitan, de los mas indefensos, de los enfermos, sin desentendernos de las
necesidades y proyectos de nuestro país y del mundo haciendo propias la
responsabilidad cívica y ciudadana, cuidando y respetando el medio ambiente, como
obra y regalo del Creador y sitio en el que habitamos, existimos, nos movemos y vamos
forjando el Reino de Dios, sin caer en falsas formas de “ecologismos fundamentalistas”.
Todas formas de aprehender nuestra fe no como una ideología en la que la coherencia
entre lo que se piensa, se dice y se hace está ausente, sino como el modo integral de
vivir nuestra identidad cristiana, la de cristianos comprometidos, sin caer en la
indiferencia y en el quietismo, al mismo tiempo que en el activismo, sino
redescubriendo nuestro para qué en este mundo. Este es el modo mas eficaz de mostrar
al mundo la certeza que moviliza nuestra vida, dejando de lado la comodidad de ser
cristianos de día domingo para serlo durante toda la semana, pues no lo somos solo
dentro del templo, lugar por excelencia reservado para el culto donde la presencia de
Dios es viva, real y eficaz, y donde nos alimentamos del maná verdadero; sino también
en el ámbito profano, campo de acción de nuestro obrar cristiano.
“Redescubrir los contenidos de la fe profesada, celebrada, vivida y rezada, y reflexionar
sobre el mismo acto con el que se cree, es un compromiso que todo creyente debe hacer
propio”, afirma Benedicto XVI en su carta apostólica “Porta Fidei” (La puerta de la Fe)
con la que convoca al Año de la Fe 2012-2013, y agrega: “la fe implica un testimonio y
un compromiso público”
El testimonio es para esta generación el modo mas eficaz de transmitir y contagiar
nuestra fe, “conocer a Jesús es el mejor regalo que puede recibir cualquier persona;
haberlo encontrado nosotros es lo mejor que nos ha ocurrido en la vida, y darlo a
conocer con nuestra palabra y obras es nuestro gozo”, documento de Aparecida.-