Dime que te cuento y te diré que aprendes
Padre Marcelo Rivas Sánchez
www.diosbendice.org
Mirar al Municipio Mejía es mirarlo y quedarse en su mirada,
porque más que mirarlo, él nos mira y en esa mirada nos dice: estoy
abandonado y nadie de verdad me ha querido.
El Municipio Mejía abre su gentilicio en las fiestas
de San Antonio de Padua.
El Municipio no es solamente su malecón, mal llamado bulevar, que
urge reacomodar su uso y disfrute, que además, se hace necesario su
urgente embellecimiento.
El Municipio es su gente. Gente pescadora y agricultora, con don de
cordialidad y sencillez, que nació de una fundación vecinal. Una vecindad
que se hace de la aventura y la búsqueda de mejoras de pescadores
Margariteños, quienes lanzados a la mar llegaron para que en rancherías
rudimentarias empezaran a realizar faenas de pesca (7 ó 21 días) Hasta que
divisaron la montaña donde se podía cultivar y vivir. Desde allí comunicaron
que estaban en una gran soledad con tierra buena para el cultivo y animales
en cantidad. Así se levantará la actual Comunidad de la Soledad con la
Santísima Cruz y la Virgen María de la Soledad.
Antes de consolidarse como un caserío ya existía Tarabacoa,
Cachamaure y el insipiente Pericantar. Puertas que abrieron el paso para
lograr para el año 1.800 y algo más, que ya se contaba con 35 familias y de
325 habitantes. Sin olvidar que se tenía un gran intercambio de productos
del campo (trueque) con poblados de la parte alta en relación con
Cumanacoa y Cariaco. Sin olvidar el gran puerto donde llegaban marcos de
Inglaterra. Trayendo el encaje chantilly, la ceda… y se llevaban papel￳n,
tabaco, añil, cacao y café. Aquellos años florecientes va muy unido a
familias como los Millán, los Certad, los Fari￱as… Todas esas familias
defensoras de la tradición, del folclore y de la vida hogareña que hoy se
añora y se llora porque se nos escapa de las manos.
Dependíamos jurídicamente de Marigûitar hasta que para desde 1901
se empiecen a hacer diligencias para convertirse en capital de Municipio el 6
de marzo de 1916. De aquí en adelante los más duchos – añejos pobladores
saben contar la historia que hoy quisiéramos revivir y reflexionar.
Esta Comunidad a la luz de dos grandes figuras religiosas: La Virgen
del Carmen y San Antonio de Padua ha ido avanzando con una fe que hoy se
pierde al devenir de las novedades que la han ido cambiando e incluso
falseando el cristianismo.
Pareciera, en el pensamiento de Don Carlos Barrios, Prefecto del
Municipio, que hemos crecido a espaldas del Golfo, sin haberle dado su
importancia. Más bien todo lo contrario, haciendo del Golfo un depósito de
basura y de contaminación. Creo y llegado el momento, de que tomemos
conciencia y emprendamos tareas conjuntas para su saneamiento.
Es triste la situación de sus calles, de la ausencia, casi constante, del
agua, del abandono de ese bello parque Cachamaure “vergüenza ajena” sin
olvidar que allí pasó momentos importantes el Mariscal Antonio José de
Sucre. Lo triste de los chorritos donde al agua termal fluye en medio de la
desidia y el silencio. Sin dejar de hablar de Chorrerón que muere lentamente
como palidecen sus vías agrícolas.
Roguemos a San Antonio de Padua que levante los ánimos sus
habitantes y de conciencia clara a sus gobernantes.
mrivassnchez@gmail.cm @padrerivas