Encuentros al Mediodía
Juan Manuel del Río
Metáfora alzada
como un mojón en el tiempo,
brocal en mitad del desierto,
es el bíblico Pozo,
donde Jesús
a la mujer samaritana aguarda
-de Amor sincero sedienta-,
y a cuantos, como ella,
encontrarse con Cristo ansían,
al llegar el Mediodía.
Tiempo, desierto, historia,
-Pozo de Jacob lo apodan-,
a cuyo brocal la gente asoma
para saciar su sed, al Mediodía.
Otros, prefieren llamarlo
Pozo de la Samaritana,
-ensoñación, romance, idilio-,
y una mujer,
de amor vacía,
al Mediodía.
En el Pozo se entrecruzan
los caminos,
tantas veces resecos
y polvorientos,
de la fe,
y Jesús de Nazaret,
que lo eterniza.
Pozo, a la vera del camino,
de todos los peregrinos
que buscan el Agua viva
para apagar la sed,
al llegar el Mediodía.
Yo, caminante extraviado,
exhausto, y sediento
del Agua inmortal de la Vida,
llego también al brocal del Pozo,
igual que aquel Mediodía
la mujer de Samaría.
Como ella, que sin saber,
la Luz de Cristo buscaba,
busco, llenar mi ser,
de esta Luz, al Mediodía.
Beber el Agua de la Vida, ansío,
y encontrarme con el Cristo
que la sed apaga,
al Mediodía.
Cambiar necesito
esta aparente realidad de vida,
-hecha, tantas veces,
de hipocresía y mentira-,
por la auténtica Verdad,
que aguarda,
al Mediodía.