Una fe que se expresa en español
P. Fernando Pascual
6-4-2013
Mil ideas surgen tras la elección del primer Papa del Nuevo Mundo, de la América Hispana. Entre
ellas, una sencilla y obvia: es el primer Papa que viene de un continente que, en su mayoría, cree,
reza y vive su fe en español.
La historia de América está marcada por la llegada de varios pueblos en épocas diferentes. Cuando
desde España partieron las primeras naves hacia lo que luego fue conocido como “Nuevo Mundo”,
los capitanes y los marineros llevaban consigo una cultura y, sobre todo, una fe, que se expresaban
en castellano.
Desde los primeros años, numerosos religiosos y sacerdotes de las tierras de España y de otros
lugares de Europa partieron a “Las Indias” como misioneros. Aprendieron nuevas lenguas,
ofrecieron a los pueblos autóctonos la verdad del Evangelio, predicaron y bautizaron en idiomas
diferentes.
Con el pasar de los siglos, en muchos lugares del Sur, del Centro y en buena parte del Norte de
América, crecía el número de católicos. Unos, nacidos en Europa y llegados a tierras desconocidas.
Otros, originarios del lugar. Pronto, millones y millones de americanos procedían de familias en las
que se mezclaban sangres diferentes desde la unidad de la misma fe católica.
Después de más de 500 años la parte más numerosa de la Iglesia católica vive en América, el
Continente de la esperanza. Entre esos millones de católicos, un porcentaje muy elevado habla
castellano. El idioma surgido en las tierras de España ha llegado a convertirse en la lengua hablada
por tantos hijos e hijas de lo que conocemos como Hispanoamérica.
En esa tierra vivió, hasta marzo del año 2013, el Papa Francisco. Nacido en Argentina de una
familia de origen italiano, Jorge Mario Bergoglio representa la riqueza de un mundo de creyentes
que procede de lugares diferentes y que está unido por una misma fe, expresada en un mismo
idioma: el español. Un idioma que usamos, hoy como en el pasado, los herederos de una historia
marcada por el Evangelio de Cristo y por la acción del Espíritu Santo que une los corazones por
encima de razas, lenguas, culturas y pasaportes.