MUÉVEME TU AFRENTA Y TU MUERTE
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Me mueve mi Dios, hablarte de los que te ignoran;
porque les hace falta valor, razón o inteligencia para verte
vivo y despierto, tierno pan divino, siempre de amor más fuerte;
y dentro de un despreciado pesebre lejos del poder que añoran.
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No importa tu dulce mirar, siempre puro y bondadoso;
les hace falta fuerza, voluntad y luz para dejar las tinieblas,
y verte bajo el resplandor del padre, sin mentiras y fanfarrias;
dándonos una sola iglesia, unas virtudes y una salvación gloriosa.
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Desde los Olivos, pasando por el Pretorio y el Gólgota,
sin esa dignidad de Hijo de Dios, permitiste afrenta tras afrenta,
humillaciones y torturas. Y me mueve saber, ‘dulce Jesús bueno’,
que una y otra vez, como si no fuera suficiente, te crucificarán de nuevo.
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Tú ya lo sabías. Tú y tu Iglesia serían, cual escarnio sin final,
del ciego al ver ‘luz de luz’ en sus tinieblas y pecados;
Pero, ‘llama de amor viva’, tu perdonas y en cambio esperas;
porque nadie, más que tu, sabe lo que es finar y acabar mal.
Carlos Vargas Vidal
Panameño
27/03/2013