Dime que te cuento y te diré que aprendes
Padre Marcelo Rivas Sánchez
Tema cuaresmal 5: Eres una hija, un hijo de Dios.
Mucho se habla del día del Señor y hasta por eso nos quedamos como
ilusionados con la boca abierta esperando, lo que hace que no seamos
capaces de enfrentar y hacer realidad en este momento.
Por lo general sentimos miedo y nos olvidamos que Dios nos da la
vida y nos pide que le sonriamos a la vida en ese amor de Dios
misericordioso. Somos buena semilla sembrada por el mejor labrador: Dios
que sabe y conoce nuestras vidas.
Son muchos los que predican a un Dios del temor y del castigo y se
olvidan que somos Hijos, hijas de Dios y por eso, andamos como esperando
algo y no nos atrevemos a buscarlo en esta vida.
Cuando alguien se siente Hijo de Dios puede decidir y salir adelante.
Pues cuenta con la fuerza más poderosa que una tormenta, que la luz, que lo
nuclear y es la voluntad para aceptar a Dios que es Padre y compañero de
camino.
Es verdad que se vive en convivencia la cizaña y el trigo. Que hay que
dar cosecha y esa cosecha está al acecho. Además, que el mundo nos
arrastra con sus tentáculos para atraparnos en el pecado y la corrupción.
Dios nunca quiere nuestra muerte o perdición. Dios quiere la felicidad y la
salvación de todos. Esa decisión es de Dios, pero se hace en nosotros con
libertad y voluntad. Nada es obligado. “Al cielo ni obligados”
¿Qué hacer para vivir en la voluntad de Dios? Esa voluntad de Dios es
de todos los días. No es que hoy me levanté con ganas de hacer lo que Dios
me manda y mañana que espere un poco. No, nada de eso. Es una obra de
todos los días. Hay que responder ¿Qué es lo que quiere Dios de cada uno?
El tiempo es un regalo de Dios para las mejores ideas. Y la mejor es
estar en la vera del camino por donde pase Dios para sentir su bendición y
seguirle. No hay que perder más tiempo. Mucho cuidado con el desánimo
diabólico que quita las ganas y retrasa el avance. Debemos actuar. Bien lo
dijo el Papa Juan Pablo II al venir a Venezuela “Despierta y Reacciona. Es el
momento”
Entonces, hay que buscar los Sacramentos. Que son acciones de Dios
para dar o devolvernos la gracia. Sacramentos instituidos por Cristo y
colocados para darnos vida y en abundancia. Hay que buscarlos y viviros
para continuar el camino que es empinado y lleno de espinas.
Te invito a confesarse. A reconciliarte con Dios en el Sacramento de la
Confesión. Además, a ir a Misa y Comulgar. Comulgar es encontrarse con
Dios alimento que nutre y fortalece. Dios ha realizado muchos milagros,
demasiados, desde la Eucaristía.
La Eucaristía es como un remedio, que tenemos que tomar
constantemente hasta sanarnos totalmente
.
Principalmente cuando nuestra
lucha es contra un determinado pecado que no podamos vencer. Sólo así,
seremos vencedores en esta lucha. Si recibimos frecuentemente el Cuerpo
del Señor la sanación
y la liberación se darán.
Son muchos los que no gustan del mejor bocado. De la mejor comida.
Y hasta dicen que no hace falta. Claro nadie da lo que no tiene. Nadie puede
valorar lo que no ha entrado en amor al corazón.
Todos necesitamos de la Eucaristía y de la Confesión. No estoy
diciéndote que debes comulgar aun estando en pecado. Estoy
diciéndote
:
¡comulga para vencer el pecado! Necesitamos estos dos
Sacramentos. Hay que buscarlos con
insistencia
,
con voluntad
y
mucha
decisión.
Siempre que puedas, inclusive, diariamente, de ser posible.
Hay que curar la herida producida por el pecado. Siempre, sin
cansarnos, volveremos donde nuestro Padre Dios, y todo porque somos sus
hijos. Hijos nacidos del amor del pesebre y del sacrificio de la cruz.
mrivassnchez@gmail.cm
@padrerivas