Dime que te cuento y te diré que aprendes
Padre Marcelo Rivas Sánchez
“Ninguna otra cosa hemos de hacer sino ser solícitos
en seguir la voluntad de Dios y en agradarle
en todas las cosas" San Francisco de Asís.
Simplemente Francisco. Un Papa de aquí.
Bendigamos a Dios y demos gracias eternamente pues nos ha
regalado en decisión del Cónclave un Sumo Pontífice Latinoamericano. Se
esfumaron lo del negro, que el gordo, que el de allá, que el de acá. Que el fin
del mundo… Todo en manos de Dios que es Seor de la historia.
Impresionante observar a uno nacido en un barrio de Buenos Aires, 17
diciembre 1936. Técnico químico, luego sacerdote, obispo, Arzobispo y
Cardenal con su gran lema: “Miserando atque eligendo” y mirándolo con
misericordia lo eligió, haya sido escogido por Dios para tan hermoso
servicio.
A su salida al balcón después de la elección cautivó a todos. Desde
aquella bounasera, buenas noches, hasta la invitación a rezar juntos, los
unos por los otros. Les pido un favor, antes de que el obispo bendiga al
pueblo, quiero que la plegaria del pueblo pida a Dios la bendición para su
obispo. El se inclinó y recibió, en perfecta humildad, aquella oración de los
miles y miles en la plaza de San Pedro. Había un silencio tal que la emoción
por la televisión se sentía.
San Francisco de Asís, es más que un santo, es el verdadero
revolucionario de su tiempo, pues habiendo tenido en su juventud una vida
despilfarrada, se convierte renunciando a todo y abrazando la pobreza y una
vida evangélica en la vivencia del amor a Dios. Ese de Asís es ahora el de
Aquí, Francisco I.
El nuevo Papa, inspirado de San Francisco de Asís, sabe que tiene que
reparar la Iglesia. Una Iglesia que necesita mucho ejemplo, mucha oración y
el testimonio de que Cristo está vivo en el corazón de todos. Es una Iglesia
que debe estar inspirada en aquel texto que despertó a San Francisco de
Asís. Mateo 10,5-17 “A estos Doce Jesús los envi a misionar… A lo largo
del camino proclamen: ¡El Reino de los Cielos está ahora cerca! Sanen
enfermos, resuciten muertos, limpien leprosos y echen los demonios.
Ustedes lo recibieron sin pagar, denlo sin cobrar. No lleven oro, plata o
monedas en el cinturón. Nada de provisiones para el viaje, o vestidos de
repuesto; no lleven bastón ni sandalias, porque el que trabaja se merece el
alimento… Al entrar en la casa, deséenle la paz… Y si en algún lugar no los
reciben ni escuchan sus palabras, salgan de esa familia o de esa ciudad,
sacudiendo el polvo de los pies… Miren que los envío como ovejas en medio
de lobos... ¡Cuídense de los hombres!... Cuando sean arrestados… se les
comunicará lo que tengan que decir”
Nuevo Papa. Nuevos tiempos. Primer Latinoamericano. Primer Jesuita
y el primero fuera de Europa en más de un milenio. Ese es Jorge Mario
Bergoglio, Cardenal primado de la Argentina, vivía en un pequeño
departamento próximo a la catedral, viajaba en transporte público, visitaba
villas (asentamientos marginales), parroquias y hospitales y animaba a los
sacerdotes a salir a la calle y estar cerca de sus fieles.
Un hombre de Dios lleno de austeridad, humildad y de mucho diálogo.
Que se despierta todos los días a las 5.30 a rezar. Había llegado al cónclave
solo con su maleta, sin hacer alardes, ni mucho menos llamar la atención.
Para tiempos difíciles hombres sencillos. Es piadoso que en vez de
ponerse el anillo del pescador, se pondrá las sandalias del pescador para
salir de pesca. Pues en él están las esperanzas de muchos humildes que
desean que sus derechos sean reconocidos. Es un hombre al que no le
gusta el conflicto, pero tampoco le gusta callarse.
El nombre escogido de Francisco I sigue a su vida y en nada le choca,
todo lo contrario, pues siempre ha buscado cambios desde adentro hacia
afuera. Su vocación la centró con la gente y desde ahí invitó a todos los
sacerdotes de la Iglesia de la Argentina a salir a las calles. "Si crees en
Jesús, no te quedes en tu casa, decía.
Sabe muy bien lo que es subir, por eso solía decir: "Cuando vayas
subiendo, saluda a todos. Son los mismos que vas a encontrar cuando
vayas bajando" De ahí que rece, delante de todos por el Obispo Emérito,
Benedicto XVI, para luego afirmar: "Y ahora, empezamos este camino:
obispo y pueblo. Este camino de la Iglesia de Roma, que es la que preside en
la caridad a todas las iglesias. Un camino de fraternidad, de amor, de
confianza entre nosotros. Recemos siempre por nosotros: los unos por los
otros. Recemos por todo el mundo, para que haya una gran fraternidad. Os
deseo que este camino de la Iglesia, que hoy comenzamos y en el cual me
ayudará mi Cardenal Vicario, aquí presente, sea fructuoso para la
evangelización de esta ciudad tan hermosa"
Mamá solía decir, que por la maleta se conoce al pasajero. En esa
maleta que nos presentó en el balcón están dos tesoros muy grandes. La
humildad y la oración. De ahí que en humildad nos hizo rezar y nos invito a
colocar en María la Virgen toda nuestra vida.
Desde hoy un Papa nuevo y, de seguro, una Iglesia nueva. Dios le
bendiga y nos bendiga a todos.
mrivassnchez@gmail.cm
@padrerivas