Un preso se confiesa
La historia de Pasquale
Pbro. José Martínez Colín
1) Para saber
La Cuaresma es un periodo de preparación para la Pascua. Así
como para una fiesta, sea boda o celebrar los “15 años”, las personas
se preparan con vestidos limpios y nuevos, la Iglesia nos invita a
purificar nuestra alma para participar plenamente de la fiesta pascual,
del acontecimiento por el cual hemos sido liberados del pecado gracias
a la pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Se
trata de un tiempo para convertirnos a Dios.
Un preso escribió sobre su conversión en un libro: «En la cárcel,
pero libres». Así lo relata él mismo:
“Me llamo Pasquale y soy de la primera comunidad
neocatecumenal de la cárcel de Nápoles”. Aunque en la cárcel se
enseñaba catecismo, él no tenía intenciones de aprender: “Fui a
escucharlas sólo por asuntos personales, quería meterme en el bolsillo
al sacerdote, pensaba que él podía hacerme salir de allí».
Pensaba que al salir tendría que vender droga y robar, también
quería vengarse de todas las maldades que había recibido. «Los curas
y las monjas me resultaban antipáticos, incluso llegué a robarles».
Aunque los catequistas aseguraban que el Señor libra a la persona de
sus esclavitudes, Pasquale no lo creía, y se decía: « ¿Qué quieren
estos tontos?»
«No había hecho la Primera Comunión ni me había confesado
jamás, pero algo estaba naciendo dentro de mí, cada catequesis que
escuchaba me hacía estar clavado en la silla…», admite. Sus
compañeros en la cárcel le insultaban por oír esas «bobadas».
¿Qué le hizo cambiar? Sigamos leyendo…
2) Para pensar
En la catequesis se habló de la confesión, pero Pasquale tenía
miedo a ser juzgado y sentía vergüenza de decir sus pecados. Pero
cuando se encontró delante del sacerdote para confesarse por primera
vez en su vida, también por primera vez sintió el amor de Dios hacia
él, un amor le perdonaba todo: «Yo pensaba que mi vida ya no valía
nada y que estaba acabada, porque a mí siempre me condenaron.
Pero ahora vi que, a pesar de todo el mal que había hecho, incluso
vendiendo droga a chicos inocentes... comprendí que había un Dios
que no me condenaba», asegura feliz.
«Yo pensaba que el dinero lo era todo para mí, pero el Señor me
hizo entender que tenía que trabajar y que no debía robar ni vender
droga… que lo más importante era mi familia. Cuando mi mujer me
visitaba, le decía que, cuando saliera de la cárcel, haría la Primera
Comunión y después la llevaría a la Iglesia y me casaría con ella, pero
ella no lo creía».
«Jesucristo me estaba haciendo salir de una esclavitud de la
droga. Si tenía permiso, no me importaba estar en casa, salía
corriendo a buscar a mis amigos para ver cómo podía conseguir dinero
y dónde tenía que ir a robar».
3) Para vivir
Estando en la cárcel, durante la Eucaristía, entraron dos guardias
para avisar a Pasquale de que era libre y podía salir, «yo insistía en
que quería terminar la Eucaristía. Y los guardias me decían que estaba
loco porque nunca habían visto a nadie que no quisiera salir de la
cárcel», reía Pasquale.
Ahora Pasquale se sorprende: «¡Algunos de mis amigos de
infancia con los que robaba están viniendo a escuchar las catequesis!..
Me casé y he experimentado la alegría de tener otros dos hijos más, y
de hacer entender a mis hijos que me equivoqué, pero que siempre
está Dios Padre que provee para nosotros», finaliza contento Pasquale.
( articulosdog@gmail.com )