Ideologías, palabras y verdades
P. Fernando Pascual
23-2-2013
Las ideologías buscan manipular conciencias. A través de palabras y de frases bien elaboradas,
ocultan verdades o exaltan mentiras.
La verdad, sin embargo, resiste a las manipulaciones. Aunque algunos llamen “justa” una sentencia
que condena a un inocente, la sentencia no deja de ser injusta ni el inocente se convierte en culpable
respecto de aquello que nunca ha cometido.
Para los manipuladores, sin embargo, no importan las verdades, sino las opiniones que suscitan en
la gente. Por eso buscan arrinconar palabras transparentes (que acercan a la verdad) y promover
palabras confusas o engañosas (que apartan de la verdad y arrastran hacia la mentira).
Ejemplos no faltan. Además de los eufemismos usados por grandes dictaduras del pasado, que
llamaban “solución final” a crímenes nefastos, o limpieza de elementos parásitos a la supresión de
los enemigos políticos, tenemos casos similares en las así llamadas democracias.
Así, quien llama matrimonio a lo que no lo es, ¿no incurre en la manipulación? Quien dice que es
un derecho humano la interrupción voluntaria del embarazo, ¿no maquilla el aborto, la eliminación
del hijo en el seno materno, como si se tratase de algo bueno, de una simple “interrupción”? Quien
levanta la bandera de la justicia para pisotear el derecho de cualquier ciudadano a una defensa
adecuada, ¿no destruye la armonía social? Quien exalta palabras como “patria” o “nación” para
lanzarse sobre pueblos indefensos en absurdas guerras de conquista, ¿no promueve el mal en un
mundo saturado de violencias?
Las ideologías tienen miedo a la verdad. Por eso hoy, como ayer, manipulan el lenguaje y
martillean las conciencias con frases fáciles y con cortinas de humo.
Frente a tanta mentira, frente a manipulaciones sistemáticas, hace falta que surjan corazones
decididos y valientes, dispuestos a gritar no sólo que el rey está desnudo, sino también que un
Estado ha roto con sus fundamentos buenos cuando llama derecho a la injusticia, cuando pisotea la
familia al llamar matrimonio a lo que no lo es, cuando persigue la libertad de conciencia en nombre
de una mal entendida tolerancia, cuando disfraza el crimen del aborto con la máscara de los
“derechos reproductivos”.
Nunca ha sido fácil resistir a los tiranos manipuladores, sobre todo cuando se presentan vestidos
como demócratas y presumen del apoyo de millones de votantes embaucados por sus mentiras. Lo
saben los mártires de ayer y de hoy. Pero desde gesto heroico de quienes superan el miedo, desde el
amor a la justicia y el bien, es posible romper mentiras y rescatar el sentido auténtico de las
palabras: el de ser portadoras de verdades.