Dime que te cuento y te diré que aprendes
Padre Marcelo Rivas Sánchez
Por una Cuaresma de Conversión
Que el día de ayuno con el que iniciamos, Señor, esta Cuaresma, sea
el principio de una verdadera conversión a ti, y que nuestros actos de
penitencia nos ayuden a vencer el espíritu del mal. Por nuestro Señor
Jesucristo… Amén.
Ayer después de un bien sonado carnaval ha llegado el Santo tiempo
de la Cuaresma, claro para muchos no sabe a nada, pues con el no se va al
mercado, ni solucionamos las deudas y los traumas de la rumba de la
semana pasada.
Ante esto nos sale al paso Joel 2,12-18 quien nos invita a abrirnos a
Dios con el corazón abierto, sin escrúpulos y sin cadenas que nos aten. La
Palabra es Conversión
,
que significa cambio ante el reconocimiento de que
vamos por equivocado camino, para eso invocamos el Salmo 50
“Misericordia, Seor, hemos pecado” Muy unido a San Pablo quien nos
recuerda una máxima del amor de Dios "En tiempo favorable te escuché, en
día de salvación vine en tu ayuda"; pues miren, ahora es tiempo favorable,
ahora es día de salvación. (2 Corintios 5,20-6,2)
Y es San Mateo 6,6-6.16-18 quien nos va centrar en la mejor forma para
vivir este Tiempo de Cuaresma. Pues nos va a señalar que la Cuaresma es
tiempo de oración, ayuno y entrega a nuestro prójimo, y que en este periodo
se nos da la posibilidad de prepararnos para la Pascua realizando un
discernimiento de nuestra vida.
Pero ¿Qué es realmente la Cuaresma?
La Cuaresma es el tiempo litúrgico de conversión, que marca la
Iglesia para prepararnos a la gran fiesta de la Pascua. Es tiempo para
arrepentirnos de nuestros pecados y para vivir más cerca de Cristo.
La Cuaresma dura 40 días; comienza el
miércoles de Ceniza
y
termina el Domingo de Ramos, día que se inicia la Semana Santa. El color
litúrgico de este tiempo es el morado que significa luto y penitencia. Es un
tiempo de reflexión, de conversión espiritual; tiempo de preparación al
misterio pascual.
40 días: La duración de la Cuaresma está basada en el símbolo del
número cuarenta en la Biblia. En ésta, se habla de los cuarenta días del
diluvio, de los cuarenta años de la marcha del pueblo judío por el desierto,
de los cuarenta días de Moisés y de Elías en la montaña, de los cuarenta días
que pasó Jesús en el desierto antes de comenzar su vida pública.
MIÉRCOLES DE CENIZA
Significado simbólico de la Ceniza:
La ceniza, viene del latín "cinis", es producto de la combustión de algo
por el fuego. Fue así como adquirió un sentido simbólico de muerte,
caducidad, y en sentido contrario, de humildad y penitencia.
El Miércoles de Ceniza, el cristiano recibe una cruz en la frente con las
cenizas obtenidas al quemar los ramos usados en el Domingo de Ramos
previo. Se hace como respuesta a la Palabra de Dios que nos invita a la
conversión. La Cuaresma empieza con ceniza y termina con el fuego, el agua
y la luz de la Vigilia Pascual. Algo debe quemarse y destruirse en nosotros -
el hombre viejo- , para dar lugar a la novedad de la vida pascual de Cristo.
Mientras el ministro impone la ceniza dice estas dos expresiones,
alternativamente: "Arrepiéntete y cree en el Evangelio" (Marcos 1, 15) y
"Acuérdate de que eres polvo y al polvo has de volver" (Génesis 3,19).
¿POR QUÉ EL AYUNO?
El hombre, orientado hacia los bienes materiales, muy frecuentemente
abusa de ellos. Esta civilización de consumo suministra los bienes
materiales no sólo para que sirvan al hombre en orden a desarrollar las
actividades creativas y útiles, sino cada vez más para satisfacer los
sentidos, la excitación que se deriva de ellos, el placer, una multiplicación de
sensaciones cada vez mayor.
Ayunar significa abstenerse de algo. No es Ia renuncia por Ia renuncia:
sino para el mejor y más equilibrado desarrollo de sí mismo, para vivir mejor
los valores de Dios.
“Todo lo que se come sin necesidad, se roba al estmago de los pobres”
Todo esto nos señala un camino. Una preparación para reconciliarnos
con Dios. Ahora es el momento favorable" (2 Co 5, 20; 6, 2). Para tomar
conciencia del don de la salvación que, en Cristo, se ofrece a todo hombre.
En Cristo se cumple el tiempo de la misericordia y del perdón, el tiempo de la
alegría y de la salvación. De esa forma, la vida queda íntimamente
transformada.
Cada año, la Cuaresma nos ofrece una ocasión providencial para
profundizar en el sentido y el valor de ser cristianos, y nos estimula a
descubrir de nuevo la misericordia de Dios para que también nosotros
lleguemos a ser más misericordiosos con nuestros hermanos.
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@padrerivas