El sentido de la vida
En nuestra época –dijo el Papa en una de sus catequesis semanales– es necesaria
una educación renovada a la fe, que comprenda, ciertamente, el conocimiento de
sus verdades y de los eventos de la salvación, pero que nazca, sobre todo, del
encuentro verdadero con Dios en Jesucristo”. “Hoy, junto a tantos signos de bien,
crece a nuestro alrededor una especie de desierto espiritual”. “Incluso las ideas de
progreso y bienestar muestran también sus sombras”. “A pesar de la grandeza de
los descubrimientos de la ciencia y de la técnica, el ser humano no se ha vuelto
más libre; sigue habiendo explotación, violencia e injusticia”.
Por otra parte, “crece también el número de cuantos se sienten desorientados e,
intentando ir más allá de un visión solo horizontal de la realidad creen en todo y en
lo contrario de todo. En este contexto brotan algunas preguntas fundamentales:
¿Qué sentido tiene vivir? ¿Hay futuro para el ser humano y para las nuevas
generaciones? ¿Qué nos espera tras el umbral de la muerte?” De estos
interrogantes emerge, observó el pontífice, que el saber de la ciencia, aunque sea
importante para la vida de la humanidad, de por sí, no basta.
Jesús Domingo Martínez