CARTA A UNA MADRE…
Padre Pedrojosé Ynaraja
(Se habla y se escribe mucho respecto al aborto provocado. Vaya por delante que
soy fiel a la visión al respecto de la Iglesia. Ahora bien, lamento que se ignore el
que no es promovido y que ocasiona tanto dolor en la mujer que lo sufre. Pesar por
el percance y temor pensando en el futuro. Recientemente me he encontrado en un
caso de estos. Me pidió ella y la familia, que les acompañase cuando lo enterraran.
Habían pasado cuatro días. Pensé posteriormente escribirle, repitiendo lo que había
dicho y yo mismo sentía. Reconozco que pensaba y pienso en otros casos, también
muy queridos, y que yo mismo también me pregunto qué significado cristiano se le
puede dar a estas situaciones).
Ya sabes cómo me impresionó la muerte de tu hijo. Me disgustó mucho. Digo
siempre que si los sacerdotes renunciamos a tener familia, es para servir a las
familias.
Aquel día, que me enseñaste la "eco en 3d" del hijo que llevabas en tu seno, fue la
primera vez que conversábamos tranquilamente. Con anterioridad los encuentros
se habían reducido a saludarnos y comentar situaciones laborales, lo de ser madre
nuevamente, invitaba a algo más. Te vi tan ilusionada... ¿Qué podía decirte el
viernes al enterrar a tu hijo nacido muerto? ¿Qué puedo decirte hoy? Lo único que
puedo recordarte es que si hemos nacido y queremos vivir, y la muerte nos
preocupa, en el caso de un niño, nos acongoja mucho más...
Hay que aceptar el misterio. Hacerlo es señal de que somos humanos. Los animales
no se hacen preguntas...
Pensé en los Santos Inocentes. Inocentes como el tuyo.
Te adjunto una fotografía que saqué en Belén. Es de la pared donde estaba el
pesebre en el que María deposito al Niño Jesús. Tú seguramente le tenías
preparado una cuna a tu hijo...
Jesús nació y al cabo de un tiempo murieron en la población muchos niños
inocentes. ¿Por qué morían? ¿Por qué los mataban? Se preguntarían las madres,
como tú te preguntas por la muerte del tuyo. En aquel caso se trataba de la maldad
de un rey poderoso y malvado: Herodes. En el del tuyo, ¿quién lo sabe?
Guardarás fotografías... tal vez un álbum… quisiera que adjuntaras esta foto. El
Niño que cerca de ella nació, le tocó morir injustamente, y ajusticiado, más tarde...
Y su Madre sufrió mucho al verlo y acompañarlo. Era su único hijo...
Cuando llores, trata de consolarte pensando que el tuyo está haciendo compañía a
los Santos Inocentes, muertos cerca de esta pared.
Cerca de donde saqué la fotografía, hay un altar dedicado a los Santos Inocentes,
cuando pienses en el vuestro, acuérdate de ellos.
Cordialmente.