LOS PEQUEÑOS DETALLES
Por: Claudio de Castro / cv2decastro@hotmail.com
Estamos llamados a vivir como hijos de Dios y llevar un poco de esperanza,
iluminar este mundo siendo un reflejo de Su Amor.
Es tan fácil. Y cuesta poco.
A menudo recuerdo aquél profesor retirado, Hermano de La Salle. Era un anciano
cuando nos dictó un curso de francés. Le llamábamos con cariño: "Cher frére"
(querido hermano).
Cierta mañana llegó regocijado, con una alegría que se desbordaba en su mirada.
No comprendíamos tanta felicidad. Sacó del bolsillo de su sotana una tarjeta
gastada. Nos la mostró emocionado y dijo:
“Un antiguo alumno, se ha acordado de su viejo profesor de francés... Me envi￳ una
postal desde Francia”.
Miró la postal con cari￱o y continu￳ su relato: “Tiene un francés perfecto. Se las
voy a leer”.
Leyó la tarjeta con una sonrisa que le atravesaba el rostro. Estaba feliz. Tomó su
tarjeta, le pasó la mano encima como temiendo perderla y continuó:
“¿Pueden creerlo? Se ha acordado de mí, su profesor de francés”.
Pasó el resto de la clase sonriendo, pensado en aquél alumno que fue agradecido.
Ese día comprendí. Un pequeño gesto de amor puede cambiar la vida de los
demás.