Dime que te cuento y te diré que aprendes
Padre Marcelo Rivas Sánchez
Para no olvidar
Hay momentos de momentos y hay lugares de encuentro que no
podemos despreciar. Sería bueno, entonces, que leamos esta historia que la
escuche hace poco: “Mi padre falleció cuando yo tenía tres años y mi madre
quedó sola para enseñar a cuatro chicos a crecer, vivir y amar. No fue nada
fácil para ella; trabajaba turnos de doce horas como maestra en una escuela
nocturna pero, de alguna manera, ella se las arregló para lograrlo. Llegaba
tarde a casa, nos preparaba la cena, escuchaba nuestras historias y nos
acostaba a todos antes de que pudiera tener algo de tiempo para sí misma.
Nunca le dimos mucha importancia en ese entonces, pero ahora es obvio
que nosotros éramos su vida. Recuerdo haberle preguntado por qué hacía
tantos sacrificios por nosotros, y su respuesta fue asombrosa: "El éxito de
ustedes será mi mayor logro" Desde ese día cambiaron tanto mi actitud
como mis obras. Tuve la fortaleza y la valentía de enfrentar los problemas en
lugar de evadirlos. Quería alcanzar nuevas alturas y la respuesta fue correr
hacia este desafío. Ella iba a toda las competencias y siempre era la primera
en llegar a la meta y la última en irse Aún puedo escuchar esas palabras que
cambiaron mi vida. Su objetivo era darnos una mano y la oportunidad de
hacer grandes cosas; mi ambición es tomar esa oportunidad y aprovecharla.
Partamos la reflexión de las palabras claves: "El éxito de ustedes será
mi mayor logro" Todos, de alguna manera, siempre queremos ganar el
mundo entero. Claro muchos lo hacen por otros caminos equivocados y por
eso terminan estrellados. Estamos hablando de un deseo que si no se
cultiva, encausa nos puede traer muchos problemas.
Si el deseo se convierte en ambición desmedido y decides lograrlo a
como dé lugar. Esto no te dará tiempo al pensamiento y se convertirá en
ambición, es decir, eso es y de ahí nada, ni nadie te saca. Es el caso del
jugador que no se cansa de perder porque piensa que algún día ganará.
Aquí nos referimos a Juan 15,7 “Yo les digo que de igual modo habrá
más alegría en el cielo por un solo pecador que vuelve a Dios que por
noventa y nueve justos que no tienen necesidad de convertirse” Es la
necesidad de un cambio que debe venir desde adentro. Necesitamos
recuperar un amor y un esfuerzo por los perdidos y una alegría diferente por
los encontrados. Debe haberse dado cuenta que se ha perdido una alegría
que era muy sana y espontanea entre nosotros. Estamos hablando de una
clave que se lee en arrepentimiento. Un arrepentimiento generalizado para
todos, pero de manera especial para los que se creen justos y sin necesidad
de ayuda.
Hay que tener, en primer lugar,
Coraje,
que sin hacer ruido es como
una voz interna que nos dice a cada instante. “vuelve a intentarlo” Es una
forma de no rendirse aunque el tamaño de la situación sea muy grande o my
pequeña. Se hace necesario que hagamos el mejor esfuerzo para sentirnos
bien al final del día. En segundo lugar, Agradecidos,
en cada acción hay
bondad y eso se debe valorar, ya que todo parte de la voluntad por el bien.
Sin olvidar que es una gran lucha la amabilidad para con los otros.
Necesitamos agradecer para descubrir que en cada uno hay algo que nos
enseña. Aquel hombre que vendía flores siempre sonreía a todos los que
pasaban miraban las flores y nunca compraban. Ante la pregunta ¿Por qué
sonríe si no le compran? Respondió: "Cada persona que se detiene a mirar
mis flores hace que me sienta bien por lo que hago. Trato de poner algo de
alegría en este mundo tan ocupado y cuando alguien se detiene, siento que
estoy haciendo un buen trabajo." En tercer lugar,
Querer superarse
, la
superación comienza en la decisión de hacer algo mejor por el bien propio y
el de los demás. Es quererse dejando a un lado las lamentaciones y todo
sufrimiento que estorba y no deja avanzar.
Una persona que ama desea el éxito para el otro. Pues en el amor se
puede comprender mejor que se debe vivir para luchar y no luchar para vivir.
En el amor se encuentran las fuerzas para meter en la mochila de la vida al
paciencia que viene a ser muy importante para el éxito. De ahí, que sin
compartir no se logra nunca el éxito.
Aquella mamá, que se desgastó para que sus hijos crecieran, sabía
perfectamente que había que superar los fracasos (muerte, divorcio,
enfermedad) y dejar la puerta abierta a la felicidad que siempre va muy unida
al éxito. O es que se olvidaron de aquello: “Nunca es tarde cuando la dicha
llega” Esa felicidad llega si nosotros dejamos a un lado los sinsabores y nos
lanzamos a la conquista del éxito.
No es un simple sueño o deseo de inspiraciones tontas. No. Si lo
quieres lo lograrás. Si te respetas lo obtendrás. Y en definitiva, la fe
acompaña al éxito. Sin olvidar que la suerte nada tiene que ver. La suerte es
para la gente improvisada que se ha olvidado de la constancia y de la
responsabilidad del esfuerzo de cada día.
La suma de pequeños momentos le da a muchos grandes éxitos.
Por eso en el éxito está un gran esfuerzo.
@padrerivas