Dime que te cuento y te diré que aprendes
Padre Marcelo Rivas Sánchez
www.diosbendice.org
Por una fe convencida y Asumida.
Por un Año de la mejor Fe
El Papa, Benedicto XVI, inspirado en la 2da Carta de Pablo a los
Corintios 5,14 “El amor de Cristo nos urge” nos invita a asumir este año
como un reto a redescubrir la fe en cada uno.
Apoyado en Hechos 14,27 nos habla de la puerta de la fe para
hacernos entrar en la comunión con Dios y permite la entrada en su Iglesia,
que siempre está abierta para nosotros. Entrar por esa puerta supone iniciar
un camino que es para toda la vida. No es cuestión de un ratico y ya. No, es
para siempre. De ahí la necesidad de la fe de ayer, hoy y siempre.
Tenemos que creer en un Dios que es amor (1 Juan 4,8) Ese Dios que
nos regaló a su Hijo para la salvación y del Espíritu Santo que fortalece y da
dirección a todos. Pues estamos muy distraídos en lo social, cultural y
político y a la fe ya la suponemos como si fuera parte del nacimiento y por
tanto, hoy se vive una crisis de fe muy triste. El Papa insiste en cuidar la sal
y la luz. Nada tirarla, nada de apagarla, nada de esconderla. Para ello volver a
la Palabra de Dios como fuente y riqueza para nuestros pasos y vidas (Salmo
108) Además, de ser pan de vida (Juan 6,1)
El Papa nos refiere al Vaticano II que a pesar del tiempo, 50 años, tiene
su vigencia y valor. Bien decía el Beato Juan Pablo II “no pierden su valor ni
su esplendor” Hay que volver al Vaticano II no como simple libro, sino como
la gracia y brújula que nos orienta para avanzar. En ese Vaticano II,
inspiración del Papa Bueno, Juan XXII, la Iglesia se renovó y lo hizo realidad
desde la fe. Pero no es una fe que cuelga del cielo, sino que está en el
testimonio de cada creyente. Creyentes de acción en la verdad de
Jesucristo. Estamos hablando de Conversión. Dejando a tras al hombre viejo
y naciendo al hombre nuevo. Es decir, confesando los pecados y
arrepintiéndose de verdad (Hch 5, 31)
Si el creyente no crece la fe tampoco. Sin Dios, sin ese amor jamás
podremos evangelizar. Bien loa firma San Agustín: los creyentes “se
fortalecen creyendo” Es Dios que nos invita a salir en busca de los más
lejanos. Hay que evangelizar y en serio, pues no hacerlo es detener la fe.
Además, en la fiesta de la Santísima Trinidad se lee: “Vayan, pues, y hagan
que todos los pueblos sean mis discípulos. Bautícenlos en el Nombre del
Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enséñenles a cumplir todo lo que yo
les he encomendado a ustedes. Yo estoy con ustedes todos los días hasta el
fin de la historia." Mateo 28,19-20 Más que un mandato es una forma de estar
con Dios.
Esa fe debe ser regada con el amor y al hacerlo se logra profesar,
celebrar y testimoniar la fe públicamente. Es la fe la que nos permite estar
con el Señor. Entonces se hace necesario que la alimentemos con el
Catecismo de la Iglesia Católica. Que no es cualquier catecismo, sino que es
el fruto del Concilio Vaticano II. Ese Catecismo desarrolla puntos clave en
cuestiones de la fe en consonancia con la liturgia y la oración. Recordando
que cristiano que no se forma se deforma. Y tan necesario para responder a
tantos interrogantes en un mundo tan cambiante.
Por eso no habrá fe sin caridad y no habrá caridad sin fe. Una fe que
no tenga obras es una fe muerta y nunca dará frutos. Lo que hace falta para
el bien de todos es que haya muchos testigos de la fe. Testigos alimentados
por la Palabra de Dios.
Entonces para el año de la fe:
1. Leer, estudiar y aplicar la Carta de Su Santidad Benedicto XVI.
2. Hay que alimentar y cuidar la fe. Ella es como un órgano del cuerpo.
3. Sin la fe no podemos entrar y mucho menos estar en la Iglesia.
4. En la fe por amor llegamos a los más lejanos para evangelizarlos.
5. Hay que retomar la lectura seria y constante del Vaticano II para
avanzar.
6. Se crece en la fe cuando nos organizamos para formarnos y luego
aplicarlo en los diferentes sectores.
7. Lo que interesa y es importante para este Año de la Fe es el alegre
testimonio de los que creemos en Cristo Jesús. (Kerigma)
8. Esa fe tiene un rostro que es el amor y en su nombre realizamos obras
a favor de todos.
9. Se debe tener la Biblia y al leerla aplicarla a nuestra vida y hacerla vida
en nuestro quehacer diario.
10. Aplicar una sana y contundente Catequesis a los adultos para definir
formación a los padrinos del Sacramento del Bautismo.
Es un año para hacer crecer la fe
y vivir la presencia de Dios en la vida.
mrivassnchez@gmail.cm
@padrerivas