Dime que te cuento y te diré que aprendes
Padre Marcelo Rivas Sánchez
“Dios te alimentó con el maná…
para enseñarte que el hombre no vive sólo de pan”
(Deuteronomio 8,3)
Jesús es más que pan. Es vida y de la mejor.
Somos muchos, demasiados los que nos hemos materializado y dejamos
la vida en cosas olvidando que de este mundo vamos de paso. El que no
tiene quiere tener y el que tiene lo quiere aumentar. Apetencia, deseos,
aspiraciones y hasta matar por obtener lo que se quiere.
Aquel pueblo de Israel, al que Dios liberó de la esclavitud en cadenas
egipcias, va por el desierto y al sentir la ausencia de agua y la falta de
alimentos maldice, gritar y reta a Dios. ¿Por qué morir aquí en el desierto?
Ellos querían pan y carne aunque fuesen esclavos. (Éxodo 16,3) Lo que les
interesaba era llenar sus estómagos hambrientos y sus gargantas sedientas.
Hoy pululan muchos que interesados venden su alma por un plato de
lentejas. Se entregan al mejor postor y para apoyarlos venden su voto y
botan su dignidad. Por un mendrugo que se acaba por la noche apuran la
compra inconsciente de una elección a trocha y mocha.
Dios nos dice que de ese pan que se adquiere por interés no es su
hechura y menos su mesada que se extiende a todos por igual. Dios nos da
un pan que en vida se disfruta para compartirlo con los demás. No es el pan
del egoísmo que se traga para saciar un hambre de mentiras y falsedades.
De ahí que el pan que nos da Dios es, en primer lugar, una compañía que
nunca abandona. En segundo lugar, no todos comprenden los designios de
Dios y por eso preferimos lo material a lo espiritual.
Aquel pan del desierto “Maná” significa bendicin, pues Dios nunca
quiere la muerte o la desgracia del hombre. Entonces malgastar el pan,
botarlo, despreciarlo y guardarlo para que le nazca mogo es un grave
pecado contra el amor de Dios. Hoy se siente este terrible mal donde unos
tienen y otros les falta el pan. Es el drama de una sociedad que no entiende
de hermandad y va por otro sendero creando desigualdades, divisiones,
enfrentamientos.
Se hace necesario que nos desprendamos del hombre viejo (Efesios
4,17… que se encuentra envuelto en el pecado de la corrupcin, del robo y la
mentira. De ahí que para liberarnos tenemos que llenarnos del Espíritu. Hay
que renovarse y nacer de nuevo. Es como volvernos a vestir dejando los
trapos agotados por la rabia, la envidia y vestirse del traje de la fiesta
verdadera en humildad y bondad.
Para este domingo, XVIII del tiempo ordinario, hay una llamada en Juan
6,24-35 a buscar a Cristo pan de la vida y no una vida empeñada en un pan
que va al escusado. Es Jesús el pan que sacia la sed y el hambre de justicia,
de paz, de amor y esperanza. Es como un pan peso completo que lleno de
muchas vitaminas nos sostiene a lo largo del camino.
Es lamentable que muchos cristianos busquen a Dios por el simple pan
material y no hagan el sano ejercicio de descubrirlo en las especies del pan
y del vino que en la Consagración se hacen Cuerpo y Sangre de Cristo. Se va
a misa por estar, por para el tiempo, buscando, quizás, algún beneficio
misterioso e interesado. Bien lo dijo Jesús a todos aquellos que le seguían,
pero nos e comprometían en llevar adelante el Reino: “Me buscan porque les
he dado pan hasta hartarse” (Juan 6,26) Entonces, voy a misa esperando el
ansiado milagro. Hago este sacrificio para luego exigir.
Muchos son los que retan a Dios cuando pueden ir a una misa. Lo retan
porque desde que llegan es a pedir y pedir sin haber dado nada a cambio.
Escuché a una seora que dijo delante de muchos “Yo le traigo flores a la
Virgen y si no me concede lo que le pido no le traigo más” Es un simple
interés en un trueque en desuso y abuso.
Jesús “Pan de vida” nos ensea que es bueno tener pan, pero que mayor
será trabajar por un alimento que no muere y que da la vida eterna. (Juan
6,27) Pues ese pan bajó de cielo para darnos vida en abundancia. Habrá que
aprender a repetir siempre: “A dnde iremos Seor, tú tienes palabras de
vida eterna”
Sería interesante responder delante de Dios. ¿Desde cuándo no
comulgo? ¿Si el domingo tiene un significado para mi vida? Pues se vive al
garete y muy distanciado de una sana espiritualidad que nos vincula con los
valores de la vida.
Ciertamente que es fácil saciar el hambre. Por estos lares menos mal que
hay mangos y bagres. Muy nutritivos. Dicen que un mango equivale a
comerse un plato de mondongo. Y aquello de “coman sardina y huevo” es
más que un anuncio publicitario. Por eso no quedarnos en la simple comida,
sino ir más allá de un pan de siempre.
@padrerivas