Dime que te cuento y te diré que aprendes
Padre Marcelo Rivas Sánchez
www.diosbendice.org
“Eliseo dijo: "Dáselos a la gente, que coman” Reyes 4,42-44
Queremos del pan de la vida y eso nos basta.
El regalo de la vida no ha consistido en simplemente dar, sino en un Dios
que nos da y nos promociona, es decir, que nos estimula al progreso, al esfuerzo y
la lucha de todos los días. Sería como ridículo y hasta absurdo entender a un Dios
que mantiene y lo da todo sin exigir nada a cambio. O por lo menos de reclamar
un esfuerzo.
Al decir que deseamos el pan y eso nos basta me estoy refiriendo a un Dios
Creador, Dador de todo bien, pero que impulsa, invita, empuja y permite que la
iniciativa de cada uno se haga presente para el bien de todos. Eliseo frente al
drama del hambre de cien personas los alimenta en nombre de Dios que le había
indicado: “comerán y sobrará”
Es una confianza en Dios, que todo lo puede, sí, pero que nos impulsa en
consonancia con el Salmo 144 “Abres tú la mano, Seor, y nos sacias” no tanto
por la comida que llega a su tiempo, sino de ese acompañamiento milagroso y
lleno de la misericordia por ser sus hijos. Te estrás preguntando, ¿y las personas
que mueren de hambre en el mundo qué? La mayoría de las muertes por hambre
se deben a la desnutrición permanente. La Organización de las Naciones Unidas
para la Agricultura y la Alimentación (FAO) estima que unos 920 millones de
personas en el mundo sufren de hambre y desnutrición, un 13,2% de la población
mundial. El 11 de octubre de 2010, se calculó que el número de gente mal
alimentada en el mundo es más de 1 billón de personas.
Morir de hambre es muy lamentable y es una tragedia. Estas cifras tan
duras me dan pie a referirles una metáfora sobre cómo vencer el conformismo y la
mediocridad. La Historia
La historia cuenta que un viejo maestro deseaba enseñar a uno de sus discípulos
por qué muchas personas viven atadas a una vida de mediocridad y no logran
superar los obstáculos que les impiden triunfar. El maestro lleva al discípulo a
visitar algunos de los lugares más pobres y desolados de aquella provincia.
Llegaron a una humilde casa y con una pobreza extrema. Vivían ocho personas y
contaban con una vaca, cómo única posesión. Era lo único que los separaba de la
miseria total. Dejaron a aquella pobre familia y ya para emprender otro camino, el
maestro decidió que era el momento de aplicar la enseñanza a su discípulo. Sin
que el joven pudiese hacer nada para evitarlo, el anciano sacó un cuchillo que
llevaba ensu bolsa y degolló la pobre vaca que se encontraba atada a la puerta de
la vivienda, ante los incrédulos ojos del joven.
Maestro, dijo el joven: ¿Qué has hecho? ¿Qué lección es ésta, que amerita dejar a
esta familia en la ruina total? ¿Cómo has podido matar esta pobre vaca, que
representaba lo único que poseía esta familia? El maestro sin responder siguió su
marcha.
Un año más tarde regresaron y se encontraron una casa grande. Al tocar a
la puerta salió aquel hombre al que le habían matado la vaca.
¿Cómo es posible? preguntó el joven. Hace un año vimos su pobreza ¿Qué
ocurrió durante este año para que todo esto cambiara? Éste contó que un
maleante había matado su vaca. Ante esto, limpiamos el terreno sembramos
algunas semillas y decidimos sembrar vegetales y legumbres con los que
pudiésemos alimentarnos. Después de algún tiempo comenzamos a vender
algunos de los vegetales que sobraban y con este dinero compramos más semilla
y comenzamos a vender nuestros vegetales en el puesto del mercado. Así
pudimos tener dinero suficiente para comprar mejores vestimentas y arreglar
nuestra casa. De esta manera, poco a poco, este año nos ha traído una vida
nueva.
El maestro que en silencio escuchaba, llamó al joven a un lado y en voz baja le
preguntó: ¿Tú crees que si esta familia aún tuviese su vaca, estaría hoy donde
ahora se encuentra?
Seguramente no, respondió el joven.
¿Si ves? Su vaca, fuera de ser su única posesión, era también la cadena que los
mantenía atados a una vida de mediocridad y miseria.
No obstante, para el maestro, la lección más importante que el joven
discípulo podía aprender era observar lo que sucede cuando finalmente nos
liberamos de aquellas ataduras y comenzamos a utilizar nuestro verdadero
potencial. Sin olvidar que Jesús seguirá siendo el pan de vida Juan 6,32-35
Dios nos ayuda, de eso no cabe duda, pero aunque nos dé el pan de cada
día nos enseña cómo comerlo, cómo repartirlo y cómo bendecirlo. En Juan 6,1-15
en aquella multiplicacin de los panes lo hizo realidad. “Felipe contestó:
Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo"
Entonces, no es el pan por el pan. Es el saber pedirlo, lograrlo con esfuerzo y
saberlo compartir sin egoísmos.
Si somos misericordiosos aquella miseria que mata y destruye se convertirá
en bendición y de seguro, alcanzará para todos y sobrará.
“Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice: Aquí hay un muchacho que tiene cinco
panes de cebada y un par de peces; pero, ¿qué es eso para tantos? Jesús dijo: Díganle a
la gente que se siente en el suelo"
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@padrerivas