“Elprecioapagar”: dejar el Islam para seguir a Cristo
P. Fernando Pascual
25-7-2012
Hay libros que se leen con pasión. Como este de Joseph Fadelle, publicado en Francia el año 2010, y que ha
cuenta con dos ediciones en español.
“Elprecioapagar”(Rialp, Madrid, 2012, 2ª edición) narra la conversión a Cristo y a la Iglesia de Mohammed
al-Moussaoui, un musulmán miembro de una potente y rica familia de Irak. La lectura de la obra cautiva,
porque se trata de un hecho real, porque se desvela la fuerza de la convicción de un hombre alcanzado por
Cristo, y porque permite conocer un poco más un mundo en el que seguir la propia conciencia implica el
riesgo de sufrir la muerte incluso de manos de los propios familiares.
La historia inicia casi con el final. Nos sitúa en Amman (Jordania) el 22 de diciembre de 2000. Mohammed
discute con su tío y con cuatro de sus hermanosSutíoponeeldedoenlallaga“Tuenfermedadsellama
CristoynotieneremedioNuncapodráscurarte” (p. 9). Hay una discusión viva. Mohammed declara que ya
es cristiano pues ha recibido el bautismo hace pocos meses. Sus familiares no aceptan el hecho.
Mohammed entiende que debe huir. Empiezan los disparos. Corre, pero cae herido. Se desvanece.
El lector toca así, desde el inicio, la tensión que explota cuando alguien deja el Islam para seguir a Cristo.
¿Cómo ocurrió esto? El resto del libro presenta la aventura de la fe con dos grandes partes: la conversión, y
el éxodo.
La primera parte nos presenta a Mohammed con 23 años. Estamos en los primeros meses de 1987. Nuestro
protagonista es destinado a la zona de Basora, cerca de la frontera donde persisten los combates entre Irak
e Irán. Le asignan, como lugar de alojamiento, una habitación en la que se encuentra un cristiano de 44
años que se llama Massoud.
Para Mohammed era la primera vez que convivía bajo el mismo techo con un miembro de la religión de
Cristo. Tras superar las primeras reacciones de desprecio, busca afirmar su fe islámica con una empresa que
considera fácil: convertir al cristiano a la fe del profeta.
Así inicia la aventura. Massoud le pide que, antes de leer la Biblia, vuelva a leer el Corán. Mohammed
empieza a leerlo, y surgen un sinfín de dudas. Sus seguridades se desvanecen, y su vida entera, con su
orgullo familiar, se tambalea (p. 30).
Intenta, sin embargo, una estrategia: convencer a su amigo cristiano de que la Biblia, como el Corán, no
ofrecelaverdadUnsueño,sinembargo,lehabladeunmisterioso“pandevida”(p33)Dequésetrata
No entiende. Empieza a leer los evangelios queleofreceMassoudporunapartetitulada“Evangelio según
sanJuan”Yallíllegauna gran sorpresa: Jesús habla del pan de vida (pp. 34-35).
La fe comienza a ser algo real para Mohammed. Acepta a Cristo. Tiene que decírselo a su amigo cristiano.
Pero la reacción de Massoud es brusca. Le advierte de que, si se convierte, pone en peligro su vida y la de
su amigo. LarespuestadeMohammedreflejalafuerzadeunconvertido“TambiénCristomurióYdespués
de él, sus discípulos, que arrostraron toda clase de peligros por seguirle. Lo he leído en la parte que sigue a
losEvangelios,losHechosdelospóstolesSiamoaCristo,porquénovoyaimitarles”(p38)
Empieza a rezar con las oraciones cristianas, mientras finge, ante su familia, que sigue orando como un
buen musulmán.
Un día, su amigo Massoud desaparece. Mohammed se siente solo, pero desea cuanto antes ser bautizado.
Aquí inicia uno de los dramas más vivos de todo el volumen: muchos cristianos tienen miedo de acoger a un
musulmán que pide ayuda en su nueva fe. También los sacerdotes le niegan el bautismo. Es difícil explicar
en estas líneas la situación y los motivos de estos comportamientos, pero se trata de un extraño deseo de
evitar la muerte de un musulmán y de ahorrar problemas para la comunidad cristiana: son muchos los
peligros que surgen si los sacerdotes y los demás cristianos son acusados de haber practicado
proselitismo...
Mohammed refleja este drama en diversos momentos del libro, lo cual contrasta con su deseo sincero de
ser de Cristo y de poder comer el pan de vida. Sólo en un determinado momento consigue ser aceptado por
un sacerdote que empieza a darle catequesis, pero sin animarse a dar el paso de un bautismo lleno de
peligros.
Mientras, un hecho irrumpe en la vida de nuestro converso. A inicios del año 1992, su padre decide casarlo
con una chica de 24 años, Anouar, a la que nunca había conocido. Mohammed se rinde a la petición
paterna y acepta la boda. Mantiene en secreto, sin embargo, su deseo de aprender la fe. Entra, a
escondidas, en algunas iglesias para rezar y para presenciar la misa.
Pronto nace un niño, Azhar, precisamente un 25 de diciembre. Consigue que su padre le permita vivir de
modo más autónomo, incluso con un trabajo propio, y ello le deja más espacio para encontrarse con
frecuencia con el sacerdote que lo va guiando en el camino de la fe.
Pero su esposa siente un extraño recelo por las misteriosas salidas de su marido. Un día se planta ante él y
quiere saber la verdad. ¿Se trata de otra mujer? Mohammed decide revelar su secreto: es cristiano. Para
ella se trata de una catástrofe. Se escapa de la casa con el hijo. Su esposo la encuentra en la casa materna,
y habla con ella. Gracias a Dios, no le ha denunciado, pero no entiende por qué no cree en el Corán.
Mohammed la invita, simplemente, a leer a fondo el texto del profeta y, luego, a decidir libremente a qué
religión pertenecer.
Anouar inicia así un camino de discernimiento. Al poco tiempo, empieza a acompañar a su esposo en las
citas que tiene regularmente con el sacerdote que ha aceptado instruirle en la fe. Un día ella le dice:
“Mohammed,heelegidoaCristo”(p72) Su esposo sabe perfectamente el enorme salto en el vacío que
ellaestárealizando“Paramimujerrenunciaroficialyabiertamente al islam significa desprenderse de sus
principiosacambiodealgodesconocidocuyoscontornosaúnnodivisa,peroquenodejadeinquietarle”
(pp. 71-72).
Animado por la decisión de Anouar, Mohammed insiste con redoblado empeño en pedir el bautismo, y
vuelve a encontrar las puertas cerradas. Por fin, consigue contactar con un sacerdote extranjero que vive
desde hace años en Bagdad y que le da esperanzas. Pero primero tiene que instruirle más a fondo en la fe.
Los hechos se precipitan. La familia de Mohammed empieza a sospechar que algo pasa. Un día registran su
casa y encuentran una Biblia. Además, al hablar con su hijo, éste hace la señal de la cruz. La tormenta es
inminente. Una mañana de junio de 1997, Mohammed es llevado por sus hermanos ante su padre.
Preguntas, amenazas, miedo. La decisión final consiste en entregar al propio hijo a la policía. Inicia así un
periodo de cárcel, palizas, hambre, interrogatorios, que dura 16 meses. Sólo en octubre de 1998, reducido
a los huesos, Mohammed es liberado. No ha habido juicio alguno. Simplemente, ha soportado una prueba
terrible en la que sus verdugos buscaron doblegar su voluntad, con el propósito, gracias a Dios no
alcanzado, de que“confesase”nombresylugaresdecristianosquepodríanseracusados de proselitismo.
Tras la experiencia de la cárcel, Mohammed intenta rehacer su vida. Ha perdido mucho peso. Ante su
familia paterna, ha conseguido ocultar su fe cristiana. Pero la amenaza sigue en pie: si descubren sus
nuevas convicciones, será asesinado como apóstata. Con una cautela mayor, vuelve a encontrarse
periódicamente con el sacerdote que lo prepara para el bautismo.
Un día, sin embargo, el sacerdote le llama aparte. Le explica que ya es un cristiano auténtico, aunque
todavía no está bautizado. Incluso le hace ver que tiene más fe que muchos otros cristianos. Luego añade:
“Perocuandoseescristiano,hayqueobedeceraCristo,yquienrepresentaaCristoaquí en la tierra es la
Iglesia”Luegollegaaunpuntosumamentedifícil “EnnombredelaIglesia, por prudencia, te ordeno que
temarchesdeIrak”(p116)
Mohammed tiene que abordar el tema con su esposa. Anouar se resiste a la orden. Un día va a buscar al
sacerdoteparaversiexisteotraalternativaPerolarespuestaestajante“Nohayotra solución. Si no, a
vosotrososmatarányparalacomunidadcristianatodoseránproblemas”(p118)
Ella cede: comprende que sólo así podrán ser bautizados. Inician los preparativos para el éxodo de toda la
familia (en la que ya hay dos hijos), que tienen que proceder con gran cautela. Por fin, en abril de 2000,
llegan a Amman, Jordania. Hay que empezar de cero, si bien cuentan con la ayuda de una religiosa, la
hermana Maryam, que les soluciona no pocos problemas. Al cabo de cierto tiempo, dejan la ciudad para
refugiarse en un poblado cristiano donde pueden pasar desapercibidos.
Queda por resolver el punto central de toda la aventura: el bautismo. Mohammed tiene miedo de
encontrar también en Jordania, como había ocurrido en Irak, un sinfín de negativas. Por desgracia, el miedo
se hace realidad. Tras varias negativas, al final puede ver la luz: un obispo acoge su petición y completa la
preparación para el gran día.
Elanuncioesdadoporelmismoobispo,monseñorRabah“TúllamasalapuertadelaIglesia y yo no puedo
sinoabrirte”(p151) El día tan esperado llega el 22 de julio de 2000: toda la familia de Mohammed
Moussaoui, pero por separado (padres primero, hijos después) queda marcada para siempre con el signo
del bautismo. Mohammed recibe el nombre de Juan, en recuerdo de la lectura del Evangelio que hablaba
del pan de vida; pero también es conocido como José (Joseph), un nombre que es aceptado tanto por los
cristianos que le dan hospitalidad y apoyo como por los musulmanes con los que tiene que tratar
continuamente. Ese es el nombre que usa como autor del libro.
La familia paterna, sin embargo, sigue tras sus huellas. El peligro es constante. Llega por fin el día narrado
en las primeras páginas del libro: el 22 de diciembre de 2000. De modo inexplicable, Mohammed (Juan)
logra sobrevivir. Alguien le recoge y lo lleva a un hospital. Hay un orificio de entrada de la bala en la
pantorrilla, y al auscultarla se nota la presencia del proyectil. Pero después de uno o dos días, en una
segunda revisión, se descubre que también hay un orificio de salida, y que no queda ni rastro de la bala.
¿Un milagro? Así lo interpreta el médico que le atiende, hasta aquel momento agnóstico declarado, que se
siente profundamente marcado por ese extraño hecho (p. 180).
Ya restablecido, Mohammed sabe que necesita buscar un refugio más seguro. Francia se convierte en el
objetivo de un viaje no fácil. Al final, las cosas se van arreglando y consigue salir, con toda su familia. El
éxodo llega a su fin, al menos por ahora. Todavía Joseph Fadelle (es su nuevo nombre) se encuentra en
Francia.
El final del libro desvela, desde la humildad de un auténtico creyente, la pervivencia de una espina que
todavía no ha sido curada: necesita perdonar a su familia, tiene que llegar a dar el paso de amar a sus
enemigos. Su padre ha fallecido,peroquedansushermanos“SueñoconqueundíaelclanMoussaoui
pueda convertirse. Para ello es preciso que cambien la sociedad entera y sus leyes, pero por desgracia los
cerrojosdelislamloimpiden”(p206)
Sabe que ha pasado por muchos combates,peroahoralequedaelmásdifícilperdonar“Sinduda,esoes
lo más difícil que Cristo me pide hoy: amar a mis enemigos Sentir que aún guardo dentro de mí ese
rencor constituye un verdadero sufrimiento, una espina en mi fe. Pero a ese precio valoro yo mi
pertenencia a la religión que librementehedecididoabrazar Por ella he abandonado mucho de mí
mismo”(p207)
Se encuentra, por lo tanto, en el combate más arduo ydifícil“estavezhedepelearcontramímismo”(p
207, las últimas palabras de la obra).
Como se advierte en una nota del libro, por motivos de seguridad se han cambiado algunos nombres de las
personas que ayudaron de algún modo a Joseph Fadelle.
Todavía hoy optar por Cristo sigue siendo, para miles de personas, una auténtica aventura llena de insidias.
Pero quien ha sido alcanzado por el Maestro, está dispuesto a todo. Como lo cuenta, desde su testimonio
apasionante, un hombre que, renunciando a una vida cómoda y segura, un día encontró a un cristiano y
empezó el camino maravilloso de la fe.