Dime que te cuento y te diré que aprendes
Padre Marcelo Rivas Sánchez
www.diosbendice.org
San Luis Gonzaga camino de juventudes
Las personas deben ser agradecidas y saber expresarlo, aunque sea tarde,
pero hay necesidad de hacerlo. Permítanme hacerlo para gratificar a la
Comunidad de los Jesuitas que han servido de tan buena onda en nuestra Iglesia
local de la Arquidiócesis. Ellos, la Comunidad en torno a Loyola, han dejado
huellas de entrega y sacrificio y de forma muy especial en los jóvenes y por eso,
me es grato presentar a uno de los mejores exponentes para ejemplo de
juventudes: San Luis Gonzaga.
Nacido un 9 marzo 1568 en la Lombardia. Hijo de un Márquez y una dama
de honor de la reina de la corte de Felipe II de España. Después de crecer entre
soldados en la adolescencia entra en la Compañía de Jesús para morir a los 23
años y 8 meses en 1591. Canonizado en 1726. El Papa Benedicto XIII lo nombró
protector de estudiantes jóvenes. El Papa Pio XI lo proclamó patrón de la juventud
cristiana.
Para nadie es un secreto que para estos momentos nuestra juventud está
padeciendo una de sus mayores crisis. Una crisis acelerada por los falsos
profetas, los comerciantes de ilusiones, demasiada transculturización… y la
pregunta es: ¿Qué hacer?
Lo primero es volver a la familia, al amor, a la oración y a la caridad para
despertar conciencia. Para ello coloco a San Luis Gonzaga. Santo, que le ruego,
acompañe a los jóvenes. Pues, en estos tiempos, es difícil para un joven vivir
como cristiano. Un cristianismo que debe ver a Jesucristo como centro de vida y
acción.
1. La sinceridad de vida para ejemplarizar el avance . No basta con meras
palabras que no se vivan, sino que ese hablar lleve la verdad de la vida.
San Luis Gonzaga pudiendo ser un soldado de carrera y de mucho
honor prefirió servir a Dios en la oración y los enfermos. Centró su vida
en Dios y vivió para Dios.
2. Darle sentido a la vida. Por encima de la muerte hay que elegir la vida y
una vida sana y útil. No es querer la vida por quererla y desgastarla. No,
y jamás en la línea de hacer lo que se quiera dándole rienda suelta a los
caprichos. Frente a la epidemia de fiebre que azotaba a la región San
Luis supo ofrecer su mejor esfuerzo y así se identificó con el amor de
Dios. Es decir, que a su vida le dio un sentido de servicio eficaz y
consciente.
3. Con Dios se logra todo . Elegir a Dios es saber que sin él habrá
oscuridad. Dios no es ningún desconocido. Mucho menos un proyecto
raro y misterioso. Dios es de carne y hueso que tiene un nombre. Es
Jesucristo. El mismo que llamó a San Luis a su servicio y que él supo
responderle con prontitud. Conocerlo para amarlo y al amarlo para
siempre.
4. Saber tener los mejores amigos. No amigotes, no cómplices. Son
amigos que acompañen y animen al progreso y el cambio. Es una
amistad verdadera y no por impulso de interés o filtreo de tocar y partir.
San Luis conoció a Jesucristo como su mejor amigo y en él se quedó
para siempre.
San Luis supo echar en su nombre las redes y la pesca fue grande. Primero
se pescó así mismo. Tomando conciencia de su llamada y entrega. Luego, ofreció
lo mejor que tenía su juventud y al entregarla definía su apostolado y generosidad.
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