Textos cortos, textos largos
P. Fernando Pascual
26-11-2011
Un texto largo asusta a muchos. Quien busca informaciones ágiles, quien tiene “poco tiempo”,
quien desea conocer las cosas con facilidad, tiende a escoger textos cortos y dejar de lado textos
largos.
A veces uno llega a pensar que es mejor leer muchos textos breves en un día, en vez de pocos textos
largos. Pero el aumento de cantidad de textos leídos, ¿implica un aumento de calidad?
Es bueno, de vez en cuando, detenerse unos momentos para preguntar: ¿es sano leer muchos textos
breves que dan ideas genéricas sobre temas de mayor o menor importancia? ¿No sería mejor
escoger un buen texto largo en el que concentremos nuestro tiempo y consigamos mayores
beneficios?
No es fácil responder. Hay textos largos que no valen la pena. No sólo por una redacción mediocre
o enrevesada, sino porque recurren a argumentos falaces, baratos o, a veces, claramente engañosos.
También es cierto que hay textos breves que en pocas frases iluminan y ayudan a pensar desde
verdades bien dichas y, sobre todo, bien documentadas.
Entonces, ¿qué escoger? Quizá sea mejor dejar la pregunta al buen juicio y a la prudencia de cada
uno. Así será posible terminar estas líneas para que este artículo sea breve y, esperamos, sirve un
poco a algún corazón anhelante de verdades.