Padre Marcelo Rivas Sánchez
www.diosbendice.org
Todos necesitamos la Misericordia de Dios y la Virgen de las Mercedes la
entrega.
La situación por la que está pasando el sistema carcelario que es muy
grave, tan grave que en materia carcelaria Venezuela es la más violenta de
América Latina y quizás del mundo, a pesar de que el número de personas privadas
de libertad es mucho menor que en países como Brasil, México, Colombia y
Argentina. De esta situación sabemos a través del Director del Observatorio
Venezolano de Prisiones (2010) Dentro de los datos también encontramos que
mientras el país cuenta con unos 38 mil reclusos, Brasil posee 486 mil, México
alrededor de 250 mil, Colombia suma unos 72 mil, además de los problemas de
guerrilla, paramilitarismo, secuestro, narcotráfico, delincuencia organizada y
común, entre otros; y Argentina tiene 62 mil. Lo grave es que nosotros somos más
violentos que esos países juntos.
Ante esta situación tenemos que rogarle a Dios misericordia y la Virgen de
las Mercedes nos la entrega. Es una súplica para estos momentos difíciles donde la
sensibilidad, la solidaridad y el amor se han perdido. Hemos caído en una situación
donde se castiga el pecado y al pecador. Donde no hay redención. Donde caer
preso en una desgracia mayúscula. Es por eso que la Santísima Virgen en la
advocación de la Merced, patrona de los presos, cuya historia nos dice que para el
año de 1218 la Santísima Virgen se le apareció a San Pedro Nolasco
recomendándole que fundara una comunidad religiosa que se dedicara a socorrer a
los que eran llevados cautivos a sitios lejanos. San Pedro Nolasco, apoyado por el
rey Jaime el Conquistador y aconsejado por San Raimundo de Peñafort, fundó la
Orden religiosa de Nuestra Señora de la Merced o de las Mercedes. La palabra
merced quiere decir: misericordia, ayuda, caridad. Desde el año 1259 los Padres
Mercedarios empezaron a difundir la devoción a Nuestra Señora de la Merced (o de
las Mercedes) la cual está muy extendida por el mundo.
Esa misericordia de Dios se nos pedirá cuenta a todos en aquello: "Estuve
preso y me ayudaste. Todo el bien que le hiciste a los demás, aunque sea a los más
humildes, a Mí me lo hiciste"(Mateo 25, 40) Por eso, en este día de las Mercedes
(24 de septiembre) es muy recomendable mirar a nuestros centros de reclusión de
presos para hacer algo. No es el algo que invita a seguir callados. El callar es
pecado. No es mentira que los presos estén abandonados y no hay voluntad política
para resolver tantos problemas. Olvidando por completo el texto de la Constitución
en el número 72 , que plantea que las cárceles se regirán por una administración
descentralizada, a cargo de los gobiernos regionales y municipales. Y si vamos a
las cifras de muertes, nos escandalizamos más todavía, pues para el año 2009
murieron 366 internos en todo el país, más de uno por día, y se registraron más de
853 personas heridas en los centros de reclusión. Y si miramos a enero y febrero
del 2010 han muerto 61 personas en las cárceles venezolanas y unas 135 han
resultado heridas. Entonces la situación se agrava con el hacinamiento ya que las
cárceles tienen capacidad para 12 mil 500 personas. Y si tenemos 38 mil personas
que se encuentran privadas de libertad, distribuidas en un total de 33 cárceles hay
una población muy alta. Hay un 160 por ciento de hacinamiento en los centros de
reclusión venezolano. Preguntémonos por el Internado Judicial de Cumaná donde el
Padre Carlos Luis Brito presta sus servicios como capellán.
La misericordia no se puede quedar en súplicas a Dios, cuestión que es
muy importante, sino que tiene que trascender. Pues la misericordia se debe
practicar y al no hacerlo estaríamos cerrándole el corazón a Dios. Porque Dios está
en todos y especialmente en los que más sufren. Dios no es exclusivo de nadie.
Dios es universal. De la Misericordia de Dios que se hace realidad en el accionar de
cada uno es que hablamos, por eso, en la Virgen de las Mercedes, que tiene su
sede en la Comunidad del Peñón de Cumaná y perteneciente a la Zona Marigûitar,
con la bella devoción a Jesús de la Misericordia, deberíamos unir fuerzas en
armonía con el Capellán de la cárcel y continuar una labor de coordinación y acción.
Dios nos habla en Zacarías 2,5-9.14-15a para decirnos: Yo vengo a
habitar dentro de ti” Dios no quiere vivir alejado, mucho menos apartado
simplemente tomado en cuenta cuando hay desgracias. Nada de eso. Pues “llegará
un día en que se unirán al Señor muchos pueblos, y serán pueblo mío, y habitaré
en medio de ti" Al hacer realidad esta unidad el Señor nos guardará como pastor a
su rebaño (Jeremías 31,10-13) Entonces, Jesús nos enseña cuál es el camino. No al
miedo, pues el mismo fue entregado a la muerte y el sufrimiento. (Lucas 9,43-45)
Por tanto esta fiesta es para la acción. Nada de simple ritualismos. María
nos convoca a estar unidos con Jesús. De ahí que tengamos la santa misa como
signo de esa unidad. Una unidad que nos hace ser solidarios. Entonces la Eucaristía
es el sacramento de la caridad, de la fraternidad y de esa unidad (Juan 13,34-35)
“La caridad es el corazón de la comunidad de creyentes” (Juan Pablo II)
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