Hombre Nuevo
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José Manuel, L.C.
Newton tenía razón
La tercera ley de Newton dice que, “en toda acción aplicada a un cuerpo se crea una
reacción igual y de sentido opuesto”. En el ámbito de la física esto significa cuando uno
pega un puño, el golpe le duele tanto al golpeado como al que pegó, es decir, que los
dos salen lastimados. Me parece que esta ley también rige en el campo de las relaciones
humanas pues todo lo que damos se nos devuelve. Miremos por ejemplo el contraste
que existe entre una Sudáfrica y una Libia, la primera nación gozó de la bondad de un
Nelson Mandela que procuró el desarrollo de su pueblo por la vía de la paz, de la
justicia y de la integración, mientras que la segunda expresa de modo violento el
descontento de sentirse subyugada, sometida y aplastada. Mandela es una persona
respetada en todo el mundo, mientras que a Gadafi lo quiere matar su propio pueblo y la
OTAN lo está bombardeando. Newton nos da la pista para responder al por qué existen
profesores, políticos, familiares, vecinos, compañeros de trabajo queridos y otros no.
Moraleja: “El que siembra vientos, cosecha tempestades”, o en lenguaje evangélico:
“Trata a los otros, como quieres que te traten a ti”.