Domingo V de Cuaresma, Ciclo C

Autor: Padre Jorge Humberto Peláez S.J.

   

ü Lecturas:

o   Profeta Isaías 43, 16-21

o   Carta de San Pablo a los Filipenses 3, 8-14

o   Juan 8, 1-11 

ü Este conocido relato de la mujer sorprendida en adulterio debe ser leído dentro del contexto de confrontación entre los líderes religiosos de Israel y Jesús. Con fingida inocencia le dicen a éste: “Esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a los adúlteros; tú, ¿qué dices?” 

ü La pregunta contiene una trampa mortal: si Jesús se mostraba  benévolo, se creaba un conflicto con los judíos devotos porque era rechazar las orientaciones dadas por Moisés; si aceptaba que fuera lapidada, se enfrentaba a las autoridades romanas, que eran las que tenían el monopolio de la aplicación de las leyes. Es claro, pues, que las relaciones entre Jesús y los dirigentes de Israel estaban llegando a un punto de no retorno. 

ü ¿En qué consistía la acusación que hacían a la mujer?

o   Empecemos por recordar que se llama adulterio a las relaciones sexuales que sostiene una persona casada fuera del ámbito del matrimonio.

o   En Israel, se consideraba que este comportamiento merecía la muerte. Ahora bien, en Israel, como en otras culturas, el poder era ejercido por los varones y, en ese sentido, imperaba el machismo: la ley se aplicaba con dureza a la mujer y era tolerante con la infidelidad masculina.

o   El adulterio del hombre casado sólo se consideraba tal si tenía relaciones con una mujer casada, pero si ésta era soltera, esclava o prostituta, no se consideraba como adulterio su falta.

o   Para la mujer casada, bastaba que sostuviera relaciones con cualquier hombre para que se la considerara adúltera con todas las consecuencias. 

ü Uno de los elementos más importantes de este relato es el llamado que nos hace para reflexionar sobre los juicios que pronunciamos:

o   Cuando se trata de juzgar a los demás, somos inclementes; no les damos el beneficio de la duda y rechazamos aquellos argumentos que pudieran servir de atenuantes.

o   Pero cuando se trata de nosotros mismos somos indulgentes y siempre encontramos una disculpa para justificar la demora a una cita o el incumplimiento de un compromiso adquirido.

o   A la luz de este relato de la mujer adúltera, desenmascaremos nuestras inconsistencias: duros con los demás y alcahuetas con nosotros mismos.

o   Este relato también muestra el abismo que existe entre la acción de los seres humanos y la de Dios. Nosotros pretendemos que los deudores paguen hasta el último centavo que nos deben; Dios, por el contrario, actúa de forma diferente movido por la misericordia. Este mensaje fue el tema de meditación el domingo anterior cuando profundizamos en la parábola del hijo pródigo, que es un poema al amor misericordioso del Padre.

o   La actitud inhumana de los letrados y los fariseos se sigue replicando en el comportamiento duro de muchos sacerdotes quienes, en lugar de anunciar un mensaje de reconciliación y esperanza, pronuncian  palabras de condena. A estos sacerdotes, autonombrados jueces implacables de sus hermanos, les recomiendo meditar este texto de hoy. 

ü Esta página evangélica nos deja enseñanzas muy hondas:

o   Jesús, en lugar de condenar, acoge al que se ha equivocado y le da una segunda oportunidad para redireccionar su vida.

o   Jesús, siendo muy cálido en la acogida, llama a las cosas por su nombre; llama pecado al pecado. Existe una tendencia ampliamente generalizada de utilizar palabras suaves de manera que obtengan reconocimiento social comportamientos inaceptables. Pongamos algunos ejemplos: la guerrilla no acepta que tenga secuestrados sino que habla de retenidos; no se habla del pago de extorsiones sino de impuestos populares; a la persona que lleva una vida desorganizada se la describe como liberada; a los robos de dinero en las empresas se los llama autopréstamos o anticipos; al aborto se lo describe como una simple interrupción del  embarazo. Con estas ambigüedades en el vocabulario, poco a poco se van considerando como naturales comportamientos francamente antiéticos.

o   La última enseñanza del texto evangélico de este domingo se relaciona con la autocrítica: antes de opinar  sobre los comportamientos ajenos, hagamos un honesto examen de conciencia. Ante la interpelación de Jesús “el que esté sin pecado que tire la primera piedra”, se fueron retirando los allí presentes, empezando por los más viejos.

o   En este tiempo de conversión de la Cuaresma, hay personas que manifiestan que no saben de qué arrepentirse pues no han matado, no han secuestrado,  no han violado a menores de edad. Estas personas hacen una lectura muy primitiva de la vida cristiana. No se dan cuenta de sus omisiones en el campo de la justicia social, llevan años sin hablar con algún miembro de la familia por un viejo rencor, disfrutan propagando chismes… 

Es hora de terminar nuestra meditación dominical, en la cual hemos reflexionado sobre la pedagogía que pone en práctica Jesús con la mujer que ha tenido un comportamiento indebido y a la que  buscaban condenar los escribas y fariseos.